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Tengo un perro y en unos meses también voy a tener un bebé...

Tengo un perro y en unos meses también voy a tener un bebé…

La llegada de un bebé siempre es motivo de alegría, sin embargo, también puede preocuparnos la reacción de nuestro perro ante tal acontecimiento. ¿Qué debemos hacer?

Antes de nada, queremos asegurar que no tenemos que renunciar a nuestra mascota porque vayamos a tener un bebé, con algunos consejos, alguna precaución, y mucho sentido común la convivencia entre todos los miembros de la familia puede ser perfecta.

Los cambios que vayamos a realizar en relación a nuestra mascota, sobre todo en lo referente a horarios y comidas, es conveniente que los incorporemos paulatinamente antes de la llegada del bebé, así nuestro perro se irá acostumbrando poco a poco y no sufrirá cambios bruscos en su rutina.

Si nuestro perro ya ha socializado con niños pequeños, todo será mucho más fácil. No obstante, es recomendable que se familiarice con nuevos sonidos, como por ejemplo el llanto de un bebé, para ello podemos utilizar una grabación y ponerla cuando estemos interactuando con él.

Además, aconsejamos que el perro pueda olfatear los nuevos accesorios del bebé, como el carrito, la cuna, etc... Y también, dejaremos que explore la habitación tan pronto la tengamos preparada.

Cuando el bebé ya haya nacido, lo ideal es que antes de que regresemos a nuestro hogar, nuestro perro pueda haberse familiarizado con el nuevo olor dejando que olfateé ropita ya usada.

Una vez en casa, con nuestro bebé en brazos, dejaremos que nuestro perro lo huela por primera vez, con calma, mientras le acariciamos y le proporcionamos tranquilidad, de esta forma facilitaremos que lo acepte como parte de la familia. Tendremos en cuenta que esto será un proceso y, como tal, llevará su tiempo, así que no forzaremos la interacción entre nuestra mascota y nuestro bebé.

Desaconsejamos absolutamente regañar a nuestro perro cuando vaya a acercarse al bebé. No aislaremos al perro del bebé, y tampoco dejaremos nunca, ni siquiera un instante, al bebé y al perro solos sin la vigilancia de un adulto.

Estamos seguros de que, si aplicamos nuestro sentido común y mantenemos la calma, la convivencia será perfecta, es más, lo normal es que nuestro perro se convierta en el más fiel protector de nuestro hijo convirtiéndose en compañeros inseparables.

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