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¡No automediques a tu mascota! Un riesgo silencioso que puede costarle la vida

¡No automediques a tu mascota! Un riesgo silencioso que puede costarle la vida

En muchas ocasiones, cuando nuestros animales presentan algún síntoma leve —como vómitos, diarrea, cojera o apatía— tendemos a pensar que “no será nada” o que podemos solucionarlo en casa con algún medicamento que ya conocemos. Sin embargo, la automedicación en mascotas es una práctica peligrosa que puede tener consecuencias graves e incluso irreversibles.

 ¿Por qué es tan peligroso automedicar a tu mascota?

A diferencia de las personas, los animales no metabolizan los medicamentos de la misma manera. Un fármaco seguro para humanos —o incluso para otra especie animal— puede resultar altamente tóxico para tu mascota.

Por ejemplo, medicamentos comunes como el ibuprofeno o el paracetamol pueden provocar desde daños gastrointestinales hasta fallos hepáticos o renales en perros y gatos.

Principales riesgos de la automedicación

  1. Intoxicaciones graves

Una dosis incorrecta o un medicamento no adecuado puede provocar intoxicaciones severas, poniendo en riesgo la vida del animal.

  1. Empeoramiento del problema

Al tratar los síntomas sin conocer la causa real, se puede enmascarar la enfermedad y retrasar el diagnóstico, agravando la situación.

  1. Reacciones adversas o alergias

Al igual que las personas, los animales pueden tener reacciones inesperadas a ciertos fármacos.

  1. Interacciones peligrosas

Si tu mascota está tomando otro tratamiento, añadir un medicamento sin control veterinario puede generar interacciones muy peligrosas.

  1. Resistencia a antibióticos

El uso incorrecto de antibióticos contribuye a la resistencia bacteriana, un problema de salud cada vez más grave.

Cada mascota es única

No todas las mascotas pueden recibir el mismo tratamiento, aunque tengan síntomas similares. Factores como:

  • Edad
  • Peso
  • Especie
  • Estado de salud
  • Historial clínico

son determinantes a la hora de elegir el tratamiento adecuado.

 Tu veterinario es su mejor aliado

Ante cualquier síntoma, por leve que parezca, lo más recomendable es acudir a un profesional. Un veterinario podrá:

Realizar un diagnóstico correcto

  • Prescribir el tratamiento adecuado
  • Ajustar la dosis exacta
  • Hacer seguimiento de la evolución

Un pequeño gesto puede marcar la diferencia

Evitar la automedicación no solo protege la salud de tu mascota, sino que también puede salvarle la vida. Actuar con responsabilidad es la mejor forma de demostrar cuánto nos importa su bienestar.

 

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CONSEJOS PARA LA SEGURIDAD DEL GATO EN EL INTERIOR DEL HOGAR

Los gatos, y sobre todo los gatitos, son curiosos por naturaleza e investigan objetos tocándolos, oliéndolos y probándolos. Al traer un nuevo gato a tu casa sentirá curiosidad por todo y, a diferencia de nosotros, no será capaz de diferenciar entre lo que es peligroso y lo que no lo es. Si no estás seguro de cómo preparar tu casa a prueba de gatos,

PREPARAR TU CASA A PRUEBA DE GATOS

  • Cuando traigas por primera vez a tu nuevo gato o gatito a casa, mantén todas las ventanas y puertas cerradas hasta que se haya adaptado totalmente o hasta que pongas en las ventanas protección especial.
  • Comprueba que todos los cubos de la cocina y el baño tengan tapas a prueba de zarpas, ¡y nunca dejes bolsas de basura donde puedan ser atacadas!
  • Guarda cualquier adorno frágil, ya que no durará mucho tiempo con un gatito curioso en escena.
  • Recuerda siempre cerrar las puertas del horno, refrigerador, microondas, lavavajillas, secadora y lavadora. Pon notas en las puertas de estos aparatos para recordar a la gente que revise su interior en busca de gatos exploradores antes de utilizarlos. ¡A los gatitos pequeños les parece irresistible una secadora caliente o una lavadora brillante!
  • Mantén las tapas de los inodoros bajadas para evitar que tu gatito se caiga dentro o beba de ellos (¡o que incluso intente utilizarlo para sí mismo!). Puede que tengas que dejar una nota para recordárselo a visitantes o compañeros de piso olvidadizos.
  • Esconde todos los cables eléctricos colgantes detrás de los muebles. En la mayoría de las ferreterías puedes comprar protectores de cable gruesos: se colocan alrededor de los cables y los protegen de los mordiscos.
  • Guarda tus bolsas de plástico en un lugar seguro, ya que pueden suponer un verdadero peligro si las mastica, se las traga o se esconde dentro de ellas.
  • Las velas encendidas, la quema de incienso o quemadores de aceite sólo conllevan problemas —las llamas y los gatos peludos no se llevan muy bien—. Si haces una hoguera, asegúrate de tener a alguien vigilándola.
  • Acorta las cuerdas de persianas y cortinas, y mantenlas fuera del alcance de sus zarpas.
  • Mantén la encimera de tu cocina limpia y elimina restos de comida rápidamente. Los huesos de pollo suelen ser tentadores para los gatos, pero pueden ser muy peligrosos, ya que se les pueden astillar mientras mastican. Las cuerdecillas que se usan para la carne son también algo irresistible como tentempié o juguete, pero pueden ocasionar graves problemas de salud si se las traga.
  • A los gatos les encanta trepar, así que si quieres proteger tus muebles, te serán muy útiles los postes de rascado, sobre todo los que contienen una plataforma elevada donde pueden dormir o esconderse sin que los molesten.
  • Guarda en un armario las sustancias peligrosas de forma segura para que no puedan ocasionar ningún daño. Instala cerraduras para niños a la altura del suelo en los armarios de la cocina, ya que los gatitos curiosos tienen mucha habilidad a la hora de abrir puertas.

Fuente . Purina ( editado)

Castración y esterilización de gatos - Veterinarium

Vacunas en gatos

Para mantener a tu gato sano y para disfrutar de su compañía durante más años, es importante llevar a cabo una seria de vacunas para gatos. De lo contrario, es susceptible de contraer enfermedades graves que, en determinadas circunstancias, pueden dejarle secuelas permanentes o, en el peor de los casos, causarle la muerte.

Las vacunas son un tratamiento preventivo ante las enfermedades, consistente en inocular virus o bacterias inactivadas o atenuándose en el organismo, para que éste produzca anticuerpos de defensa ante dicho virus. Hasta que el gatito no haya sido destetado, y a posteriori desparasitado, no podrás iniciar el proceso de vacunación.
ENFERMEDADES DE LOS GATOS
Todos los gatos son susceptibles de infectarse, y por eso deben inmunizarse contra las siguientes tres enfermedades:
1. Panleucopenia felina: es una gastroenteritis a menudo letal, que provoca pérdida de apetito, fiebre, vómitos y diarrea.
2. Calicivirus felino: infección vírica grave que provoca úlceras.
3. Rinotraqueitis: provoca síntomas parecidos a un resfriado.
CUANDO VACUNAR A UN GATO
A la vacuna que inmuniza frente a estas enfermedades se la denomina “Trivalente”, y el veterinario debe suministrársela a tu gatito a los 2 meses de vida. En el tercer mes, se la aplicará nuevamente a modo de refuerzo.
Se recomienda vacunarlo también contra la Leucemia felina, que afecta al sistema inmunitario y a menudo tiene consecuencias fatales para la vida del animal. Esta vacuna también deben suministrársela a partir de los 2 meses, y aplicar un refuerzo entre 2 y 4 semanas después.
Además, y a lo largo de toda la vida de tu gato, cada año deberás acudir al veterinario para que le inyecte una dosis de recuerdo de cada uno de los tipos de las vacunas mencionadas.
Actualmente en la Comunidad de Madrid la única vacuna obligatoria es la de la rabia en perros que también es recomendable (aunque no obligatoria) en gatos.
¿Qué otras enfermedades pueden tener los gatos?
Inmunodeficiencia felina (FIV): similar al VIH humano. Existe una vacuna para gatos con esta enfermedad, pero su eficacia no está completamente demostrada y no siempre se recomienda. Aunque no tiene cura, su tratamiento consigue que el gato se mantenga estable y tenga una buena calidad de vida durante muchos años.
Peritonitis infecciosa felina (PIF): enfermedad incurable y mortal, aunque poco frecuente en gatos caseros. La vacuna contra el PIF se administra vía nasal y también tiene dudosa eficacia, por lo que muchos veterinarios la desaconsejan.
¿Cuáles pueden ser los efectos secundarios de ponerle la vacuna?
De vez en cuando los gatos pueden sufrir efectos secundarios como consecuencia de una vacuna. No suelen ser importantes y se suelen pasar en unas horas pero por si acaso debes vigilarlo, por si fuese necesario acudir a tu veterinario nuevamente. Los más comunes son:
• El gato se muestra más cansado o apático de lo normal.
• Al tocarlo puede estar más caliente de lo normal. Quizás tenga unas décimas de fiebre, si transcurridas unas horas su temperatura corporal no vuelve a ser la de siempre te aconsejamos que acudas a tu veterinario.
• Falta de apetito:
• Enrojecimiento o inflamación de la zona que desaparecerá en unos días ya que puede quedar algún rastro del líquido de la vacuna que se irá absorbiendo con el paso del tiempo.
• Asfixia o problemas respiratorios: Es el más raro pero si notas que a tu gato le cuesta respirar o se le ha hinchado la zona del hocico, acude inmediatamente a tu veterinario por si fuera un cuadro alérgico grave.