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Castración y esterilización de gatos - Veterinarium

Vacunas en gatos

Para mantener a tu gato sano y para disfrutar de su compañía durante más años, es importante llevar a cabo una seria de vacunas para gatos. De lo contrario, es susceptible de contraer enfermedades graves que, en determinadas circunstancias, pueden dejarle secuelas permanentes o, en el peor de los casos, causarle la muerte.

Las vacunas son un tratamiento preventivo ante las enfermedades, consistente en inocular virus o bacterias inactivadas o atenuándose en el organismo, para que éste produzca anticuerpos de defensa ante dicho virus. Hasta que el gatito no haya sido destetado, y a posteriori desparasitado, no podrás iniciar el proceso de vacunación.
ENFERMEDADES DE LOS GATOS
Todos los gatos son susceptibles de infectarse, y por eso deben inmunizarse contra las siguientes tres enfermedades:
1. Panleucopenia felina: es una gastroenteritis a menudo letal, que provoca pérdida de apetito, fiebre, vómitos y diarrea.
2. Calicivirus felino: infección vírica grave que provoca úlceras.
3. Rinotraqueitis: provoca síntomas parecidos a un resfriado.
CUANDO VACUNAR A UN GATO
A la vacuna que inmuniza frente a estas enfermedades se la denomina “Trivalente”, y el veterinario debe suministrársela a tu gatito a los 2 meses de vida. En el tercer mes, se la aplicará nuevamente a modo de refuerzo.
Se recomienda vacunarlo también contra la Leucemia felina, que afecta al sistema inmunitario y a menudo tiene consecuencias fatales para la vida del animal. Esta vacuna también deben suministrársela a partir de los 2 meses, y aplicar un refuerzo entre 2 y 4 semanas después.
Además, y a lo largo de toda la vida de tu gato, cada año deberás acudir al veterinario para que le inyecte una dosis de recuerdo de cada uno de los tipos de las vacunas mencionadas.
Actualmente en la Comunidad de Madrid la única vacuna obligatoria es la de la rabia en perros que también es recomendable (aunque no obligatoria) en gatos.
¿Qué otras enfermedades pueden tener los gatos?
Inmunodeficiencia felina (FIV): similar al VIH humano. Existe una vacuna para gatos con esta enfermedad, pero su eficacia no está completamente demostrada y no siempre se recomienda. Aunque no tiene cura, su tratamiento consigue que el gato se mantenga estable y tenga una buena calidad de vida durante muchos años.
Peritonitis infecciosa felina (PIF): enfermedad incurable y mortal, aunque poco frecuente en gatos caseros. La vacuna contra el PIF se administra vía nasal y también tiene dudosa eficacia, por lo que muchos veterinarios la desaconsejan.
¿Cuáles pueden ser los efectos secundarios de ponerle la vacuna?
De vez en cuando los gatos pueden sufrir efectos secundarios como consecuencia de una vacuna. No suelen ser importantes y se suelen pasar en unas horas pero por si acaso debes vigilarlo, por si fuese necesario acudir a tu veterinario nuevamente. Los más comunes son:
• El gato se muestra más cansado o apático de lo normal.
• Al tocarlo puede estar más caliente de lo normal. Quizás tenga unas décimas de fiebre, si transcurridas unas horas su temperatura corporal no vuelve a ser la de siempre te aconsejamos que acudas a tu veterinario.
• Falta de apetito:
• Enrojecimiento o inflamación de la zona que desaparecerá en unos días ya que puede quedar algún rastro del líquido de la vacuna que se irá absorbiendo con el paso del tiempo.
• Asfixia o problemas respiratorios: Es el más raro pero si notas que a tu gato le cuesta respirar o se le ha hinchado la zona del hocico, acude inmediatamente a tu veterinario por si fuera un cuadro alérgico grave.

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Vacunas en perros . Todo lo que debemos saber.

La vacunación es la mejor prevención. Las vacunas para perros pueden clasificarse en obligatorias ( en España la vacuna antirrábica es la única. Además, tendremos que tener en cuenta su periodo de revacunación por comunidades ) y opcionales, aunque esto puede variar en función de la localización geográfica. Para realizar una buena vacunación es importante un buen estado de salud del perro y un sistema inmunológico maduro.
Los cachorros se suelen vacunar a partir de la 6 semanas de edad (todo depende un poco de sus antecedentes y protocolo de vacunas que selecciona cada veterinario).
Este es el calendario básico de vacunas para perros en España:
• A las 6 semanas: Primovacunación o primera vacuna.
• A las 8 semanas: Polivalente.
• A las 12 semanas: Recordatorio de la Polivalente.
• A las 16 semanas: Rabia.
• Anualmente: Recordatorio de la Polivalente y de la Rabia.
Las vacunas más comunes son la trivalente, la tetravalente o bien la polivalente. La vacuna trivalente generalmente contiene las vacunas contra el moquillo canino, la hepatitis infecciosa canina y la leptospirosis. La vacuna tetravalente contiene lo mismo que la trivalente y se añade la vacuna contra la parvovirosis canina. La vacuna polivalente más básica, además de llevar lo que contienen las anteriores, también cuenta con la vacuna contra la tos de las perreras y contra el coronavirus canino.
Vacunas para perros, ¿Contra qué protegen?
Las vacunas polivalentes más usadas son:
• Pentavalente que inmuniza contra moquillo, adenovirus 1 y 2 (hepatitis y tos de las perreras), parvovirus y parainfluenza.
• Hexavalente que inmuniza contra moquillo, adenovirus 1 y 2 (hepatitis y tos de las perreras), 2 cepas causantes de leptospirosis y parvovirus.
• Octovalente que inmuniza contra moquillo, adenovirus 1 y 2 (hepatitis y tos de las perreras), 2 cepas causantes de leptospirosis, parvovirus, parainfluenza y coronavirus.
En el caso del parvovirus el problema es que 1-2 semanas a partir de las 6 semanas, la inmunidad maternal todavía es lo suficientemente potente como para inactivar estas vacunas, pero es incapaz de proteger de manera efectiva frente a la infección por el parvovirus. De ahí surge la especial necesidad de proteger a los cachorros mediante otras estrategias, como por ejemplo la inmunonutrición pues los cachorros, debido a la inmadurez de su sistema inmune tienen necesidades dietéticas especiales.

Como hemos indicado arriba la única vacuna obligatoria en nuestro país es la de la rabia.
Consideramos que es importante el calendario vacunal para proteger a nuestras mascotas. Es importante señalar que varias enfermedades infecciosas solo se han conseguido controlar gracias a estrictos protocolos de vacunación. Las vacunas para perros protegen a tu amigo de las bacterias y los virus altamente contagiosos, por lo tanto, reducen el riesgo de infección y la cantidad de casos mortales relacionados. Cada can que ha sido vacunado contribuye a que las epidemias se eviten y se controlen. Por eso, cuando vacunas a tu perro no solo estas salvando la vida de tu propio cachorro, sino también la de otros animales.
Indicar que estas son las más habituales, aunque existen otras relevantes como son las:
– La tos de las perreras ( revacunación anual)
La tos de las perreras o el virus parainfluenza afecta sobre todo a los animales en perreras. Esta enfermedad es muy contagiosa y causa graves problemas respiratorios (por lo general una tos seca y desagradable). En aquellos perros que tengan un sistema inmunitario debilitado puede conllevar a serias infecciones como neumonías y en algunos casos puede acabar con el fallecimiento del animal.

– La leishmaniasis ( protocolo en la primera vez y luego revacunación anual)
La leishmaniasis es una de las enfermedades tropicales más comunes en los perros. Se transmite sobre todo mediante los flebotomos que habitan en la arena al sur del paralelo 45. Estos insectos chupadores de sangre atacan las células y los órganos del animal. En caso de no tratarse morirá en menos de 12 meses (por insuficiencia renal). Aunque la nueva vacuna que ha sido desarrollada no evita la infección, sí que aumenta la inmunidad a los patógenos peligrosos.

Efectos secundarios de las vacunas
En general, las vacunas para perros se toleran bien. Lo más importante es que tu cachorro esté sano y haya alcanzado la edad mínima (ocho semanas) para reaccionar adecuadamente a los principios activos. Así la posibilidad de fuertes reacciones se reduce al mínimo. Los posibles efectos secundarios, que suelen desaparecer a los dos o tres días y como mucho duran una semana, son los siguientes:
• Fiebre
• Hinchazón (dolorosa) en el lugar de la inyección
• Fatiga
• Pérdida del apetito
Si detectas estos u otros síntomas en tu perro siempre has de contactar a tu veterinario.

5 mitos sobre la leucemia y la inmudeficiencia felina

Que se van a morir muy rápido, que se enferman mucho, que me la pueden pegar… Son muchas las ideas que llegan a nuestra cabeza cuando alguien habla de inmunodeficiencia y leucemia felina.

1. Inmunodeficiencia y leucemia felina son la misma enfermedad – MITO
Aunque se relacionan porque ambas afectan el sistema inmune, son enfermedades diferentes.
La inmunodeficiencia felina , o VIF (Virus de inmunodeficiencia felina), es ocasionado por un virus que tiene afinidad con los linfocitos T (los cuales son importantes para mantener en buen estado el sistema inmunológico), esto hace que en el animal afectado se generen desórdenes inmunológicos que van progresando paulatinamente.
Entre los síntomas más comunes pueden aparecer:
• Fiebre
• Bajo consumo de alimentos
• Enfermedad periodontal
• Pérdida de peso progresiva
• En algunos casos se han llegado a reportar desordenes a nivel neurológico.
Por su parte, el FeLV (Virus de leucemia felina) es un cáncer que afecta los leucocitos, que son un tipo de glóbulos blancos presentes en la sangre. Una vez se desarrolla la enfermedad se pueden presentar síntomas parecidos a los del sida felino, pero adicionalmente la leucemia puede estar relacionada con tumores.
Vale la pena aclarar que los animales que portan estas enfermedades pueden ser asintomáticos por muchos años, llevar una vida tranquila, comer, dormir y jugar de manera normal. Pero es necesario estar alerta a la aparición de síntomas en cualquier momento de su vida.
Un gato que tiene sida no necesariamente tiene leucemia, y viceversa, son enfermedades totalmente independientes.
2. Estas enfermedades se contagian a los humanos – MITO
Ni a humanos, ni a perros, ni a pájaros, ni a ningún animal diferente a los mismos gatos, estas son enfermedades propias de ellos.
Aunque la inmunodeficiencia en los gatos actúa de la misma forma que el sida en los humanos (atacando el sistema inmunológico) el virus que lo genera es completamente diferente y su forma de contagio también.

3. ¿Pero sí se contagian fácilmente entre gatos? – VERDAD
El sida felino se desarrolla por contacto directo con animales positivos, especialmente por mordeduras y en menor incidencia por arañazos, contagio de madre a hijo, por la leche o por la placenta.
Los machos no castrados son los más propensos a contraer la enfermedad, por las peleas a las que se ven expuestos en su búsqueda por marcar territorio.
La leucemia también se contagia por contacto directo, especialmente por la saliva de los animales enfermos, aunque también se encuentra en secreciones como heces, orina, sangre y leche. Es también llamada la enfermedad de gatos amigos, porque se necesita de un contacto estrecho entre animales positivos y animales susceptibles para el contagio.
4. Un gato con una de estas enfermedades vive muy pocos años – MITO
No necesariamente. Se conocen casos de gatos positivos que han llegado hasta los 10 años de vida, un tiempo muy similar a la expectativa de un gato negativo. Todo depende de cómo el sistema inmunológico enfrenta la enfermedad.
Actualmente en el mercado hay una gran variedad de pruebas basadas en la técnica ELISA, que se hace a partir de una muestra de sangre, “son los más utilizados en la práctica, y son muy confiables.
Teniendo el diagnóstico, hay una serie de medidas que se pueden tomar para mejorar la calidad de vida de los gatos positivos, y que por ende aumentan su expectativa de vida.
5. Estas enfermedades no tienen cura – VERDAD
Ni la inmunodeficiencia ni la leucemia tienen cura. Si hiciste la prueba y tu gato es negativo, hay una vacuna contra la leucemia que según expertos tiene un 80% de efectividad. La inmunodeficiencia felina no tiene vacuna preventiva.
En caso de que tu gatito sea positivo haz chequeos constantes, asesórate con tu veterinario y completa el esquema de vacunación contra todas las enfermedades. En ningún caso tener un minino positivo es razón para considerar eutanasiarlo, más aún cuando ellos viven largos periodos sin síntomas.

Parvovirus canino

El parvovirus canino es una enfermedad vírica altamente contagiosa. Provoca gastroenteritis severa y, a menudo, complicaciones hemorrágicas. Puede ser fatal y es una enfermedad que continúa afectando a la población de cachorros.
¿Qué es el parvovirus canino?
La parvovirosis canina es una enfermedad muy contagiosa provocada por un virus extremadamente resistente que se encuentra en el entorno. Provoca gastroenteritis severa y, a menudo, complicaciones hemorrágicas.

Si una madre se contamina durante la gestación, el virus afectará a los fetos. El virus no puede replicarse por sí mismo, y por lo tanto, tiene que usar otras células que lo ayuden a multiplicarse. En los cachorros jóvenes, el parvovirus canino colonizará las células del tracto digestivo porque estas se regeneran a gran velocidad.

El parvovirus canino puede ser fatal y es una enfermedad que sigue afectando a la población de cachorros.

¿Cuáles son los síntomas del parvovirus canino?

Un cachorro o perro con parvovirus canino mostrará distintos síntomas. Conviene prestar atención, por ejemplo, si se observa:

-Fiebre
-Letargo
-Diarrea (posiblemente sanguinolenta)
-Vómitos
-Deshidratación
-Pérdida severa de peso

¿Qué causa el parvovirus canino?
Un perro infectado con parvovirus canino elimina una gran cantidad de virus a través de sus heces. En concreto, 1 g de heces puede contener hasta 1 millón de dosis infecciosas, lo que bastaría para, en condiciones experimentales, infectar a 1 millón de animales.

La enfermedad puede ser transmitida por cualquier persona, animal u objeto que haya entrado en contacto con las heces de un animal infectado.

La enfermedad es extremadamente difícil de eliminar de un entorno, como las residencias ó los criaderos de cachorros. En condiciones favorables, el virus puede permanecer en el ambiente durante varios meses, incluso durante más de un año.

¿Puedo vacunar a mi cachorro contra el parvovirus canino?
El parvovirus canino se puede prevenir con vacunación; por eso es tan importante que el cachorro reciba las vacunas necesarias a la edad adecuada.

Las vacunas son más eficaces cuando se administran en fechas fijas con dosis de refuerzo. Los cachorros suelen comenzar su programa de vacunación entre las 6 y 8 semanas de edad, y la vacuna del parvovirus se administra entre las siete y las nueve semanas de vida.

¿Cómo sé si mi cachorro necesita la vacuna?

Algunas vacunas son obligatorias, mientras que otras son recomendadas, dependiendo de los riesgos a los que se enfrente cada cachorro por su estilo de vida y su entorno. La vacuna contra el parvovirus canino es obligatoria, por lo que tu cachorro será vacunado contra ésta, sea cual sea su programa de vacunación acordado. No se recomienda que el cachorro socialice con otros perros hasta al menos dos semanas después de su última vacunación.

Con esta vacuna, ¿estará mi perro siempre protegido frente al parvovirus canino?
Los virus mutan. Algunos cambian mucho, otros moderadamente y otros casi nada.

El parvovirus canino es estable, lo que significa que la vacuna permanece igual y no tiene que modificarse.

Desde que se descubrió en los años 70, ha evolucionado. Sin embargo, la evolución se refleja en pequeñas modificaciones en la superficie del virus, que es donde actúa el sistema inmunológico (por ejemplo, los anticuerpos). Estos cambios no tienen ningún efecto sobre la protección provista por la vacunación; es decir, una vez vacunado, el animal estará protegido frente a todas las mutaciones del virus.

¿Qué otras formas hay de evitar que mi cachorro contraiga el parvovirus canino?
El parvovirus canino es altamente resistente en el entorno externo. Los criaderos son entornos de alto riesgo, por lo que conviene que la primera vacuna se administre cuando el cachorro está en estas instalaciones. Esto ayuda a evitar la propagación del parvovirus canino entre los miembros de una camada.

Lo mismo ocurre con las perreras, donde muchos perros desconocidos comparten entorno. Para combatir cualquier posible brote, las perreras implementan estrictas medidas sanitarias, que incluyen:

Asegurarse de que el edificio tiene un diseño correcto, con medidas como:
Implementación del principio de flujo hacia adelante: se establece un circuito unidireccional desde el sector con los animales en máximo riesgo hasta el sector con los animales en mínimo riesgo
Los materiales de la perrera son resistentes, impermeables (suelos antideslizantes), lisos, aislantes, fáciles de desmontar y limpios
Sectorización: cuentan con secciones específicas para maternidad, cuarentena y enfermería
También debe existir un protocolo para una limpieza y desinfección adecuadas.

¿Qué debo hacer si creo que mi cachorro se ha contagiado?
Si tu cachorro comienza a presentar cualquiera de los síntomas del parvovirus canino, debes consultarlo con un veterinario de inmediato. El veterinario le realizará una serie de exploraciones físicas, pruebas bioquímicas y análisis de orina para determinar si el cachorro está infectado y recomendar la mejor forma de proceder.

Antes de recoger al cachorro, no dudes en preguntar al criador si pone en práctica medidas preventivas. Si tienes alguna pregunta sobre el parvovirus, habla con un veterinario, que te podrá dar información sobre la enfermedad, su prevención y su tratamiento.

Fuente: Royal canin

11 sintomas que has de tener en cuenta en perros

Te dejamos 11 sintomas esenciales que debes tener en cuenta.
La manera común de darnos cuenta que algo en nuestra salud no anda bien es por medio de los síntomas que van creciendo con las horas y nos permiten prevenir que siga aumentando, por desgracia, es difícil poder percibirlos en nuestras mascotas, por eso es importante que estemos al pendiente de su salud y en constantes chequeos.

Pero si ese tipo de situaciones, suele escapar de tus manos de vez en cuando, te tenemos tips esenciales que te servirán de gran ayuda para el constante cuidado precaución respecto a la salud de tu fiel amigo. Esta lista de síntomas no son un sustituto a lo que un veterinario profesional pueda detectar o recomendarte, pero definitivamente te servirá para saber si algo anda mal con tu perro.
¡Estate atento!

1. La pérdida de peso puede estar relacionada a muchas cosas:
La pérdida de peso de un perro se puede ser el principal síntoma de trastorno metabólico, enfermedades neuromusculares, cáncer y enfermedades del corazón. Sin embargo, también se han hecho conocidos los casos de pérdida de peso en los animales por problemas de depresión, ect.

2. La fiebre:
La fiebre en nuestras mascotas suele significar infección, “si la temperatura corporal de nuestro perro es alta, es que su cuerpo está luchando contra algún tipo de infección. La temperatura normal de un cánido es entre 38º y 39º. Si crees que tu mascota está muy caliente y su temperatura es más alta de lo normal, no dudes en pedir una cita en el veterinario”.

3. El estomago de tu mascota es una parte vital de su cuerpo y salud:
La Dra. Krista Vernaleken comenta: “la diarrea puede causar deshidratación y esta puede ser mortal en los perros pequeños. La sangre en las heces podría ser un signo de úlcera, un parásito, o incluso colitis.» Estate atento a sus deposiciones y su dieta diaria.

4. La tos de
Podría significar una enfermedad grave como bronquitis, neumonía, problemas de corazón o colapso traqueal.

5. La fatiga constante y los desmayos .
La Dra. Debra Promovic comenta que “Algunos perros se recuperan rápidamente de un desmayo, tanto que a los pocos minutos se ven completamente normales. Sin embargo, otros se quedan completamente abatidos hasta que se curan. Los colapsos y los desmayos nunca deben ser ignorados. Consultad al veterinario inmediatamente”.
Estos síntomas pueden resultar ser consecuencia de algo que tal vez no se torne grave, sin embargo, no siempre será así. Debes acudir a un especialista si tu perro sufre de algún desmayo o notas que se fatiga más de lo normal.

6. Abdomen destendido o hinchado es igual a riesgo de muerte:
Esta inflamación podría ser signo de algún tipo de enfermedad hormonal, o incluso una hemorragia interna. No solo podría significar una enfermedad grave, sino que además el hinchazón podría presionar la cavidad torácica, lo que dificultaría respirar al animal

7. Orina con sangre
Estos síntomas en los perros machos pueden significar cálculos en la vejiga, es decir, pequeñas piedras que obstruyen la uretra. El veterinario las puede por medio de medicina que hagan que la disuelva u operación.
Otra razón por la que un can orina con residuos de sangre, puede ser a consecuencia de una infección o alerta de cáncer.

8. Problemas respiratorios
Si nuestro perro jadea más de lo normal, se fatiga fácilmente, o la respiración se vuelve muy ruidosa repentinamente, el perro debería ser examinado inmediatamente. Las enfermedades cardíacas y pulmonares, infecciones, obstrucciones y demás, pueden ser ocasionadas por problemas respiratorios repentinos.
La dificultad en la respiración puede conducir a que algunos órganos y tejidos del perro se vean privados de oxígeno, y la insuficiencia cardíaca es un resultado posible.

9. Los ojos rojos
Si el área blanca de los ojos de un perro se torna de color rojo brillante, es un signo de inflamación o infección que, ciertamente, avisa otras enfermedades. Ciertos trastornos del ojo pueden conducir a la ceguera, por lo que cualquier cambio significativo debería ser consultado por un veterinario especializado.
En caso de una ceguera o enfermedad ocular, suele ser más común en los perros de edad avanzada. Pues cuando llegan a cierta edad, es común que queden ciegos.

10. La ansiedad de un perro puede llevarlo a problemas graves de estrés:
Los perros, según raza y edad, varían en su nivel de ansiedad. Pues muchas razas suelen ser bastante calmados y pasibles. Sin embargo, cuando están encerrados mucho tiempo se llegan a estresar de esta manera que son invadidos por la ansiedad y esto puede llevarlos a muchas enfermedades y en el peor de los casos a la muerte.
Síntoma de ello suele ser vómitos, caída abundante del pelaje, rechazo a la comida o ataques de agresividad.
11. Cuando el vomito de un perro es constante, hay que preocuparse:
El vómito se torna anormal en nuestros perros cuando empieza a ser constante, es decir, de dos a más veces al día. No hay que descartar que nuestro perro pudiera estar sufriendo vómitos por alguna obstrucción intestinal, infección, pancreatitis, alguna enfermedad del hígado o riñón, desequilibrio hormonal, etc.

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Trucos para saber detectar si tu perro o gato está enfermo

Ciertos comportamientos, gestos o reacciones del animal deben interpretarse como síntoma de una patología

La apatía o un comportamiento anómalo pueden advertirnos de que nuestro animal sufre dolor o está enfermo

Los perros (y otros animales de compañía) también se constipan, sufren artrosis y les duelen las articulaciones, desarrollan tumores, padecen diabetes, dolencias cardíacas…. Y, aunque convivamos con ellos, no siempre es fácil detectar que están enfermos o que sufren alguna molestia o dolor, y algunas patologías menores pueden acabar agravándose si los síntomas iniciales nos pasan desapercibidos.
Sin embargo, veterinarios y expertos en comportamiento animal aseguran que la observación de la mascota y ciertos conocimientos –incluidos algunos trucos y pautas muy básicas–, permiten detectar con rapidez si un perro o un gato sufre una enfermedad. Un comportamiento anómalo del animal, como la apatía, que haga sus necesidades en casa (perros) o fuera del arenero (gatos), o que esté especialmente irritable, pueden advertirnos que nuestro animal doméstico sufre una patología. O generarnos las suficientes dudas para acudir a preguntar al veterinario de confianza.
A veces el único síntoma de que un gato está enfermo es que se queda quieto en el sofá
La primera advertencia básica que hacen los expertos es que los gatos son mucho más crípticos que los perros a la hora de detectar si están enfermos. No obstante, el grado de relación de cada persona con su animal también es fundamental. Y tampoco es lo mismo una mascota joven que aún no se conoce bien, que un perro o un gato que hace años que vive en casa.
“Cada especie puede variar en el momento de manifestar cuando se encuentra mal o sufre dolor. De entrada los gatos son más complicados, es mucho más fácil identificar que un perro se encuentra mal que detectar en un gato”, destaca Marta Amat, doctora en Veterinaria, jefa del servicio de Etología del Hospital Clínico Veterinario de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Hace falta conocer algunas claves para entender qué nos quiere decir nuestro gato.
Si los síntomas iniciales nos pasan desapercibidos, la patología puede agravarse
En los perros, más rutinarios y con mayor dependencia con sus dueños, resulta más fácil. Varias razones explican que interpretar el comportamiento felino sea más complejo. “Por la vida que hacen los gatos en muchos casos la relación con el humano no es tan estrecha como con los perros, no se está tan encima de ellos y algunos síntomas nos pueden pasar por alto; un cambio de comportamiento puede ser un indicador de enfermedad, por el dolor, pero también puede significar que el animal está estresado por un cambio en su entorno”, añade Amat. Y si son gatos que pasan parte de su vida fuera de casa, aún es más complicado.
Hay que tener en cuenta también las particularidades de cada animal, su carácter. Conocer bien a nuestro animal ayuda también a detectar si le sucede algo anormal. La agresividad o la capacidad para relacionarse con otros animales cambia y puede también educarse.
El carácter y la expresividad del animal influyen a la hora de detectar si le sucede algo “anormal”
No todos los gatos y perros muestran de la misma forma que se encuentran mal o padecen dolor. “Hay animales que son más expresivos y otros que lo son menos; el colmo de la poca expresividad es el gato: puede estar fatal y que el único síntoma sea que se queda quieto en el sofá”, destaca la doctora en Veterinaria. Por ello lo primero que tenemos que hacer es fijarnos mucho en el comportamiento de nuestros animales.
Pero, ¿qué debemos mirar y tener en cuenta?
-Apatía Cae la actividad diaria y disminuye el hambre
Uno de los primeros síntomas a tener en cuenta es si el gato o el perro reduce, de la noche a la mañana, su nivel de actividad o come menos. La apatía, la falta de interés y las pocas ganas de jugar o interaccionar con las personas pueden ser una primera señal de alerta. “Nos debemos fijar en la actividad. Si el animal no sale a recibirnos cuando llegamos a casa, no come o lo hace en menor cantidad, o duerme más horas de lo habitual es un poco sospechoso, y tenemos que empezar a ponernos en alerta”, explica Maria Pifarré, veterinaria.
-Fiebre .Temperatura corporal por encima de 39º
Gatos y perros tienen una temperatura corporal distinta a la de los humanos. Su temperatura corporal normalmente oscila entre los 38 y los 39 grados. Si se puede colocar el termómetro al animal, que no es fácil, y aparece esta temperatura, no, nuestro gato o perro no tienen fiebre. Si está por encima de los 39, alerta.
-Ojos .Secreciones o parpadeo repentino
Observar los ojos de la mascota es un buen indicador de su estado de salud. “Los ojos tienen que estar limpios y brillantes”, explica Pifarré. Hay secreciones lacrimales, no obstante, que son normales, siempre que no sean de color verde o amarillo. Hay razas más predispuestas a las secreciones lacrimales, como los perros yorkshire o el maltés.
Hay animales que parpadean muy a menudo o que no pueden abrir un ojo, lo que denota molestias o dolor. En caso de observar estos síntomas, se recomienda acudir al veterinario.

Si el perro parpadea mucho o no puede abrir un ojo, se recomienda llevarle al veterinario

Si el animal sacude mucho su cabeza o la tiene inclinada, es un indicador de un problema en el sistema auditivo. Los veterinarios aconsejan que los propietarios se acostumbren al olor de las orejas de sus animales porque de esta forma podrán detectar el mal olor con más facilidad. El mal olor de las orejas es uno de los síntomas más evidentes de una otitis.
-Sistema digestivo.Vómitos, diarreas y heces muy blandas
En los gatos no es raro que el animal vomite puntualmente. Otra cosa bien distinta es si el gato vomita cuando ingiere comida o incluso tan solo bebiendo agua. Si sucede esto, hay que acudir al veterinario.
Hay animales que sufren diarrea ocasionalmente cuando se les cambia el pienso o su comida habitual, o que presentan heces muy blandas. Tampoco hay que preocuparse. Si el perro o el gato además de vomitar o tener diarreas se muestra apático y cansado, sí que hay que consultar con un especialista.
Los perros a veces vomitan para “autocurarse”, pero si además está apático o cansado, sí hay que llevarle al veterinario
“Hay síntomas fáciles de identificar, como los vómitos o las diarreas. Pero si un gato está apático o come menos, no es tan fácil de identificar que existe un problema. Yo siempre recomiendo que ante cualquier cambio o cosa que sorprenda, mejor consultar y trabajar la prevención. No cuesta nada llamar al veterinario y, si no es nada, mucho mejor ”, dice Amat.
-Orina.Bebe mucha agua, hace mucho o poco pipí
Si el gato o el perro bebe constantemente agua y hace pipí repetidamente, con mucha más frecuencia de la habitual, hay que ponerse en alerta y llevar al animal a la consulta. “Es un síndrome y normalmente denota muchas patologías, no una sola; es lo mismo que sucede con la fiebre”, explica Pifarré. No es fácil de detectar, especialmente en verano, cuando los animales beben más agua.
Cuando vemos que un perro intenta hacer pipí y no puede o expulsa muy poca cantidad de orina, es un síntoma habitual de una patología o alteración, como la infección urinaria (cistitis) o los cálculos renales.
Si el gato pasa va mucho al arenero debemos llevarle al veterinario porque puede tener problemas en la uretra

“Ante cualquier cambio o cosa que sorprenda, mejor consultar y trabajar la prevención”
Marta Amat Jefa Etología del Hospital Clínico Veterinario UAB
En los gatos es especialmente importante, porque son animales que pasan mucho tiempo en el arenero cuando no pueden hacer pipí, entrando y saliendo constantemente. “Hay que ir corriendo al veterinario, una obstrucción de la uretra puede ser mortal”, alerta Pifarré.
-Otros indicadores
Cambios de peso, cojera, flujo, respiración…
Hay otros factores a tener en cuenta. Si el animal pierde o gana peso en poco tiempo, es recomendable pedir la opinión del especialista porque puede estar provocado por un problema de salud. La ansiedad por comer, ver que el animal está muy irritable o que se aparta y quiere estar solo, son comportamientos que pueden estar provocados por el malestar o el dolor derivado de una patología. También puede ser que el animal pase simplemente un proceso de estrés.
Una cojera, no de forma leve y ocasional, sino de forma repetida, cada vez que el animal ha estado estirado descansando, no es normal. En ocasiones, un problema óseo, como una artrosis en las caderas –muy frecuente en los gatos mayores–, se puede manifestar solo con que el animal deja de hacer pipí y caca en el arenero, o sencillamente está más irritable. “El cambio de conducta puede ser la manifestación del dolor, y sucede a menudo”, explica Amat.
“El cambio de conducta puede ser la manifestación de dolor, y sucede a menudo”
Marta Amat
Jefa Etología del Hospital Clínico Veterinario UAB
Si vemos que nuestro gato presenta un aspecto descuidado en el pelo porque se limpia menos, es un síntoma típico de que no está bien. “Los gatos son muy limpios, pasan gran parte del día limpiándose. Si vemos que el pelo no está tan brillante es porque no se limpia y eso significa que no se encuentra bien”, ejemplifica Amat.
En la perras hembras, si presenta un flujo vulvar que no se corresponde con el celo, está como apagada y hace mucho pipí, puede ser que sufra una alteración de la matriz.
También hemos de estar atento si el perro empieza a toser por las noches, o se ahoga cuando se excita o hace ejercicio. Los veterinarios alertan que ello puede estar derivado de un problema cardíaco. También remarcan que si un gato respira con la boca abierta y se ahoga, hay que ir rápidamente al veterinario.

Cuando un perro se rasca mucho o bien tiene parásitos, os sufre una alergia o una infección de la piel
Si un perro o un gato se rasca mucho, es por tres motivos: por la presencia de parásitos (pulgas, sarna, etcétera), por una alergia o por una infección de piel. Pueden darse por separado o las tres patologías juntas.
Cuando un animal se tambalea o pierde el equilibro puede estar sufriendo un problema neurológico, de hígado o de riñón, por lo que debe pasar por la consulta de un veterinario. Y si se observan bultos que no se sabe cómo han aparecido y sabemos que el animal no se ha golpeado, también hay que hacer un seguimiento, tomar precauciones y acudir al especialista a que lo revise.
Hay una enfermedad, el síndrome de disfunción cognitiva, que aparece en animales de edad avanzada, y se puede manifestar en que el gato deja de usar el arenero, no duerme bien o está más irritable e incluso agresivo.

Doctor Google
Cuidado con internet y las falsas alarmas
Es muy habitual que los propietarios acudan a internet para intentar saber si aquello que han observado de anormal en su mascota se corresponde con alguna enfermedad o es un simple cambio de comportamiento. Y en esos casos es frecuente que se encuentren presuntas graves enfermedades relacionadas con tales conductas y nos invada el pánico.
Por eso los veterinarios aconsejan prudencia a la hora de informarse a través del Doctor. Además, de informaciones no veraces o que pueden desencadenar un problema superior.

Fuente : La vanguardia

La primavera, así puede afectar a mi perro!

Para la mayoría de las personas, la primavera es una de las mejores estaciones del año. Tras pasar un frío invierno y con la borrasca Filomena afectando a casi todo el país, la llegada del buen tiempo, de las flores y de los paisajes verdes es una gran noticia. Sin embargo, en esta época del año, las mascotas pueden verse afectadas por distintos elementos del entorno. Llega el momento de jugar con nuestras mascotas al aire libre con una temperatura de diez, pero eso sí: siempre tomando las precauciones pertinentes. En este nuevo artículo te contamos cómo puede afectarle la primavera a tu perro. ¡Empezamos!

Cambios de temperatura en primavera

Como hemos mencionado antes, en esta estación las temperaturas empiezan a subir y este hecho es algo que nuestras mascotas notan. Normalmente, el efecto de las altas temperaturas es más notable en verano, no obstante algunas mascotas más sensibles, podrían sufrir una disminución de apetito.

Por otra parte, estos cambios de temperatura hacen que, sin darnos cuenta, queramos pasar más y más horas jugando con nuestra mascota al aire libre. En estos casos, recuerda que el animal puede cansarse antes con temperaturas más altas.

Alergia primaveral

En esta época del año, se puede disfrutar de la naturaleza en su estado más vivo. Sin embargo, también pueden aparecer o exacerbarse problemas de alergias, especialmente las ambientales a causa del incremento del polen debido a la floración. Por otro lado, el aumento de temperatura favorece la proliferación de pulgas, parásito que causa una de las alergias más frecuentes en nuestras mascotas.

En cuanto a los síntomas más comunes que suele presentar un animal frente a una reacción alérgica se encuentran:

-Picor en la cara, orejas, axilas, ingles, base de la cola y cerca del ano.
-Habones en distintas partes del cuerpo
-Lamido excesivo de extremidades
-Irritación en la piel: puede inflamarse, enrojecerse e incluso infectarse.
-Pérdida de pelo.
-Estornudos y tos
-Conjuntivitis y ojos lacrimosos.
-Diarreas y vómitos.

Si creemos que nuestro animal de compañía está sufriendo alguno de estos episodios, es importante acudir al centro veterinario con rapidez. El profesional le realizará las pruebas necesarias para su diagnóstico y le instaurará el tratamiento adecuado o le derivará a un especialista dermatólogo.

La primavera ya está aquí: Así es como puede afectar a tu perro

Leishmaniosis
Otra de las enfermedades que incrementa su incidencia en primavera es la leishmaniosis. Hace un tiempo, escribimos un artículo relacionado y, en este post, te lo resumimos.

La leishmaniosis es una enfermedad crónica causada por un parásito conocido como leishmania. La forma de contagiarse es mediante la picadura de un mosquito flebótomo que esté infectado. Si no se trata adecuadamente causa muchos problemas de salud graves, pudiendo derivar en la muerte del animal. No obstante, pese a que no tiene cura, si lo llevamos al veterinario, es probable que se controlen los síntomas y el avance de la enfermedad de tal forma que pueda continuar con una vida “normal”.

Desparasitación al día
Pero, como siempre decimos, la prevención es la mejor pauta sanitaria. Por ello, tanto la alergia a las pulgas como la leishmaniosis, mencionadas en los puntos anteriores, son afecciones que se pueden prevenir con una correcta desparasitación.

Esto es algo que no solamente debemos hacer en primavera, sino también a lo largo del año. Cuidar la desparasitación del animal (tanto interna como externa) va a evitar que la mascota sufra diversos problemas de salud. Con la primavera, los parásitos externos, son mucho más frecuentes. Estos se enganchan al pelo o a la piel y pueden suponerles un malestar muy intenso, picores, dermatitis e incluso algunas enfermedades de alta gravedad. La mejor forma de tratarlos es evitándolos. Si tu mascota está correctamente protegida frente a los parásitos externos, ¡seguro que disfruta de la primavera tanto como tú!

No obstante, no nos podemos olvidar de los parásitos internos. Pese a que, al igual que ocurre con los externos, debemos tener cuidado durante todo el año, en primavera no se debe descuidar su prevención. Consulta en tu centro veterinario cuál es el tratamiento adecuado para tu mascota.

Con la primavera, llega la procesionaria
La oruga procesionaria del pino es otro de los problemas a los que debemos permanecer atentos entre febrero y abril. Esta oruga puede suponer un grave peligro para los perros. Solamente con un pequeño contacto con ella puede convertirse en una urgencia veterinaria. En casos de extrema gravedad, puede incluso suponer la muerte del animal.

Esta oruga aparece en primavera y está catalogada en nuestro país como una plaga, por lo que existen métodos de control en los bosques. Si un perro toca o se come una procesionaria, puede sufrir fatales consecuencias. Estas orugas contienen unos pelos urticantes a su alrededor que, una vez se clavan, liberan una sustancia tóxica que produce una irritación grave, inflamación y necrosis de los tejidos, que pueden tener importantes consecuencias. Ante cualquier síntoma o comportamiento fuera de lo común, llévalo al veterinario.

¿Cómo puede mi perro estar seguro y sano durante la primavera?

En los apartados anteriores, hemos indicado algunas afecciones que pueden aparecer durante la estación primaveral en nuestra mascota. No obstante, con los correctos cuidados, el animal puede disfrutar de esta época tanto como nosotros:

-Lleva al día los tratamientos de parásitos internos y externos.
-Cumple con el calendario de vacunación.
-Acude a las revisiones veterinarias.
-Cuida la alimentación y la higiene del animal.
-Después de cada paseo, revisa y limpia a tu mascota.
-Ante cualquier síntoma, acude al veterinario.
-La primavera es una estación muy bonita y, con el aumento de las temperaturas, tanto nosotros como nuestros perros disfrutaremos de largas jornadas al aire libre jugando, corriendo y disfrutando. Previene todas estas afecciones y… ¡a disfrutar del buen tiempo!

Fuente Amvac

Los juguetes adecuados para perros

A los perros les encanta jugar, tanto con sus dueños como solos. ¡El juego es una importante oportunidad de ejercitarse, disfrutar de estimulación mental y crear vínculos con Usted! Por lo tanto, asegurarse de que tiene los juguetes adecuados para perros es esencial para su disfrute y seguridad.

La seguridad es lo primero

Asegúrese de que cada juguete que da a su perro tiene el tamaño apropiado; los juguetes demasiado pequeños pueden tragarse, lo que crea tanto el riego de asfixia como un peligro para su estómago e intestino. Asimismo, tenga cuidado con cuerdas, cintas o bandas elásticas, que pueden despertar interés a un perro curioso pero nunca serán buenos juguetes. Hay que evitar cualquier tipo de juguetes con partes que pueden ser separadas al morder (como ojos de plástico en un muñeco de peluche).

La regla de oro para CUALQUIER juguete es que debe ser reemplazado en cuanto empiece a hacerse pedazos o desintegrarse. !Tráelo¡ Una pelota de tenis es una opción clásica de un juguete para perros. Rebota, proporciona una textura interesante para mascar y es fácil de lanzar. Los Frisbees también son fantásticos si a su perro le gusta jugar a traer cosas. Al comprar un Frisbee busque uno de goma suave o tela.

Posiblemente no vuelen tan lejos pero son menos dañinos para la boca y los dientes de su perro. Lo que puede convertirse en un juguete incluso más interesante para lanzar es algo que rebote de manera irregular. Como su perro no puede predecir dónde irán a parar, son especialmente divertidos. Las pelotas de goma sólida o pelotas con trozos de cuerda gruesa rebotan y ruedan de manera irregular.

Los juguetes de goma gruesa en general son una buena opción porque pueden lanzarse, morderse o rodar. Una buena manera de tener a su perro ocupado durante un rato es poner trozos de golosinas para perros dentro de un juguete hueco. Su perro tendrá que patear, rodar y morder el juguete antes de sacar todas las golosinas. ¡Puede resultar una actividad extremadamente divertida para su perro y también proporcionarle una gran diversión a Usted! ¡Pitar, pitar! Los juguetes con pitos pueden resultar muy divertidos para los perros. La mayoría están contentos con sólo morder el juguete y hacerlo pitar pero algunos sentirán que necesitan sacar aquello que produce el ruido así que asegúrese de que el pito está bien fijado. Como siempre, si el juguete empieza a romperse, debe ser reemplazado.

A algunos perros les gustan los suaves juguetes de peluche. Los mimarán, se echarán encima de ellos, se sentarán encima y los chuparán. Es ideal que se puedan lavar a máquina. Los mejores peluches son los que puede adquirir en su tienda de mascotas o clínica veterinaria. Conseguirá que los juguetes duren más al no sacarlos todos juntos. Ponga sólo una pequeña selección y cámbielos cada par de semanas. De esta manera los juguetes seguirán siendo nuevos para su perro. Esconder los juguetes para que su perro los encuentre es otra buena manera de sorprenderlo y mantener su interés en ellos.

Fuente https://www.hillspet.es/

Castración y esterilización de gatos - Veterinarium

Cómo afrontar el problema de las bolas de pelo

Casi todos los dueños de gatos han visto una bola de pelo o han oído la tos de su gato mientras intenta expulsarlas. Las bolas de pelo son fáciles de reconocer porque tienen masas de pelo cilíndricas (en forma de tubo). A veces una bola de pelo contiene bilis o partículas de comida. Las bolas de pelo se forman en el estómago de su gato, generadas por el pelo que se ha tragado durante su aseo. Los gatos son incapaces de escupir el pelo porque sus lenguas están cubiertas con centenares de pequeños ganchos orientados hacia atrás. Estos ganchos no dejan que el pelo se mueva hacia delante, fuera de la boca de su gato. Otra causa de formación de las bolas de pelo consiste en el hecho de que los gatos son incapaces de excretar el pelo.

Formación Tragar el pelo normalmente no constituye un problema para los gatos, pero a veces el pelo se acumula en el estómago y forma una bola. Las razas de pelo largo son especialmente susceptibles a este problema. Si su gato tiene bolas de pelo ocasionalmente, no tiene por qué preocuparse. Sin embargo, si esto ocurre regularmente o su gato parece tener graves problemas para expulsarlas, debería hablar con su veterinario. Problemas Las bolas de pelo pueden causar problemas si se endurecen en el estómago y el gato es incapaz de expulsarlas. Los síntomas que presenta su gato cuando pueda estar teniendo problemas con una bola de pelo incluyen:

-estreñimiento
-heces sólidas con pelos
-tos o arcadas, especialmente después de comer
-falta de interés por su alimento

Prevención Lo mejor que puede hacer para prevenir la formación de las bolas de pelo es asear a su gato regularmente. Con las razas de pelo largo asearle es obligatorio. Cepillando a su gato eliminará los pelos muertos de su pelaje de manera que será mucho menos probable que el gato se trague pelos sueltos. A la mayoría de los gatos les encanta el cepillado por lo que es una manera excelente de crear un vínculo entre los dos.

Dedique un esfuerzo adicional al cepillado en primavera cuando el gato muda el pelo de invierno. También hay algunos métodos que puede usar como complemento del cepillado. Por ejemplo, existen varios tipos de comida para controlar las bolas de pelo o suplementos que pueden ayudarle. Su funcionamiento consiste en facilitar el traslado del pelo por el cuerpo del gato como parte de la digestión. Hable con su veterinario, podrá recomendarle la mejor solución para su caso.

Fuente: https://www.hillspet.es/

¿Qué es la limpieza dental de perros?

Es la eliminación del sarro y la placa adherida a la superficie de los dientes mediante un equipo de ultrasonidos que garantiza la integridad de las piezas dentales a la vez que elimina en profundidad cualquier resto de suciedad.
A continuación se procede al pulido de los dientes mediante una fresa especial que elimina la placa bacteriana y devuelve a los dientes el aspecto sano que deben tener.
Una vez terminado todo el proceso, se mantiene al perro en observación hasta que se despierta de la anestesia, bajo la atenta supervisión de un profesional .

¿Cada cuánto tiempo tengo que hacerle una limpieza dental a mi perro?

A partir de cierta edad, los perros pueden necesitar una limpieza dental anual o bianual. Depende de cada caso. En líneas generales, puede decirse que los perros de razas pequeñas suelen acumular más sarro y suelen necesitar una atención mayor en cuanto a higiene dental.

La importancia de mantener la higiene en casa

Es recomendable limpiar los dientes de tu perro semanal o diariamente si se puede. Existe una gran variedad de productos que se pueden utilizar de venta en veterinarios:
• Pastas de dientes.
• Cepillos de dientes o dedales para el dedo índice.
• Colutorios para echar en agua de bebida o directamente sobre el diente en líquido o en spray, etc.

Si consideras que tu perro necesita una limpieza o una revisión bucodental ponte en contacto con nosotros.