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Cómo afrontar la eutanasia de tu mascota

Un perro, dependiendo de la raza, el tamaño, vive como promedio unos  10 años , tiempo más que suficiente para que se creen lazos afectivos muy grandes y sean considerados parte de nuestra familia .

El veterinario plantea la eutanasia como última opción, cuando es consciente de que prolongar la vida al perro le va a acarrear un sufrimiento innecesario. Es decir, el desenlace será, de igual manera, el fallecimiento del animal.

La decisión de practicar la eutanasia al perro es la más complicada y traumática para los dueños de un perro, pero siempre hay que pensar que se actúa por el bien del perro. De esta manera, también sus dueños pueden conservar un recuerdo menos doloroso sobre la muerte del animal, que si le ven sufrir y desmejorar día a día.

La eutanasia  no implica sufrimiento para el perro, porque queda dormido en cuestión de segundos y no sufre. De hecho, cuando se sacrifica a un animal, para evitarle un gran sufrimiento, se denomina: eutanasia humanitaria.

Los perros no pueden tomar decisiones en estas circunstancias, así que son los dueños quienes deben de hacerlo por ellos, pero nuestros sentimientos nos pueden jugar malas pasadas y hacernos ver las cosas de manera subjetiva, sin tener en cuenta el bienestar del animal. Por ello, puede ayudar el hecho de tomar la decisión de practicar la eutanasia al animal de una manera compartida con personas de confianza como familiares o amigos.

Las fuerzas pueden fallar a la hora de llevar a nuestro fiel amigo a la clínica para practicarle la eutanasia. Una solución, puede ser: delegar en una persona de confianza para que lo haga y despedirse del animal en casa. Sin embargo, si puede ser, lo recomendable es que el dueño haga el último viaje con su perro. De esta manera, el animal se sentirá más reconfortado y tranquilo.

El momento del último adiós es el más complicado. Es recomendable que se produzca en un ambiente tranquilo, agradable y discreto. El perro se mostrará más relajado y confiado si su dueño le habla, acaricia y muestra su apoyo. De esta forma, no quedará el sentimiento de no haber acompañado a nuestro fiel amigo hasta el final, y el duelo por su muerte será más llevadero.

Consejos:

  • En caso de enfermedad y, por prescripción veterinaria, buscar el bienestar del animal, que en ocasiones, pasa por la eutanasia.
  • Despedirse del animal y acompañar al perro en sus últimos instantes.
  • Procurar no culpabilizarse por el hecho de haber decidido practicar la eutanasia. Hay que pensar que se hizo por el bien del perro y para procurarle una muerte digna.

Ante cualquier duda o información póngase en contacto con nosotros.