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Beneficios de castrar o esterilizar a un perro

1. EVITAR CONTRAER TUMORES E INFECCIONES

La castración es beneficiosa para evitar múltiples infecciones que pueden dañar la salud de tu perro, como las infecciones urinarias. El riesgo de contraer tumores mamarios –en las hembras- y testiculares –en los machos- se elimina con esta práctica cada vez más extendida en nuestro país.

2. MENOR AGRESIVIDAD

Una de las más grandes ventajas de castrar o esterilizar a tu perro es que, después de ella, se muestra menos agresivo. De esta forma, se acabarán las peleas con otros perros cuando vayas a pasearlo y podrás disfrutar de caminos relajados con tu fiel compañero. Este hecho impulsa que haya mayor sociabilidad entre machos, ya que no se ven como competidores.

3. ORINAR MENOS PARA MARCAR TERRITORIO

La testosterona provoca que los canes estén más interesados en marcar su presencia a través de la orina. La castración reducirá este deseo de orinar en calles, parques y sitios cerrados como tu casa.

4. REDUCCIÓN DEL INSTINTO SEXUAL

Desconectar los órganos reproductivos de tu perro, evidentemente, reduce su instinto y apetito sexual. Por ello, las hembras y los machos no tendrán los instintos de celo característicos de los canes. Gracias a esta consecuencia, es menos probable que tu mascota se pierda por este motivo.

5. EVITAR PROBLEMAS DEL EMBARAZO

Las hembras pueden contar con multitud de complicaciones cuando están haciendo frente a un embarazo. Al llevar a cabo una mutilación en ellas, no tendrán que pasar por esa situación.

6. FUERA EMBARAZOS PSICOLÓGICOS

Los embarazos psicológicos  se eliminan completamente con la esterilización o castración de los perros hembra. El animal ya no tendrá que luchar contra los vómitos, las náuseas, la amenorrea o la sensación de movimiento que ocasiona esta circunstancia.

Contacto - Clínica Veterinarium - Clínica Veterinaria en Alcalá de Henares (Madrid)

¿El gato es omnívoro o carnívoro?

Los gatos son animales fascinantes en todas sus facetas. Son curiosos, ágiles e inteligentes. Una de sus características más destacadas es la conducta alimentaria que han desarrollado en la evolución de gato salvaje a doméstico.

Científicamente, los gatos son considerados un carnívoro estricto. El término carnívoro estricto hace referencia a aquellos animales que sólo se alimentan de carne. Obviamente, pueden consumir alimentos de origen vegetal o derivados de otros animales, sin embargo, estos alimentos no son esenciales para su dieta.

El gato doméstico (Felis silvestris catus) ha heredado los requerimientos alimenticios de los gatos salvajes ancestrales y necesita que su dieta contenga proteínas de origen animal. A pesar de estas similitudes, también tienen algunas diferencias. Los gatos domésticos no necesitan ser cazadores para alimentarse porque las fórmulas comerciales a la venta están específicamente diseñadas para cubrir sus necesidades nutricionales, mientras que los gatos salvajes han de cazar para conseguir las proteínas necesarias para su subsistencia y desarrollo.

De esta forma, la herencia carnívora del gato salvaje ha hecho que los gatos domésticos tengan un metabolismo que procesa de forma efectiva altos niveles de proteína y que requieran de estas proteínas en la alimentación para mantenerse fuertes y sanos y permitir el funcionamiento metabólico de su organismo.

 

Fuente:https://picartpetcare.com/

Sentidos de los perros: oído, olfato, sabor y tacto

¿CÓMO OYE TU PERRO?

Su oído es más sensible que el nuestro: pueden oír sonidos a una distancia 4 veces mayor y pueden captar ultrasonidos (sonidos tan agudos que quedan fuera de nuestro umbral de detección). Además, gracias al movimiento independiente de sus orejas, capaces de girar hasta apuntar hacia el origen del sonido, los perros pueden localizar con precisión la fuente de un sonido, lo que resulta de gran ayuda en la caza.

EL OLFATO DE TU PERRO

Con hasta 280 millones de receptores, el olfato de los perros está mucho más desarrollado que el nuestro que sólo tiene 5 millones de células olfativas. Su sensibilidad varía en función de la raza y tamaño así como del olor en cuestión pero puede llegar a ser incluso más de 100.000.000 de veces superior a la nuestra. Esto quiere decir que los perros necesitan una menor concentración de partículas de olor en el aire para poder detectar su presencia. Su olfato sensible les permite también reconocer los componentes de las mezclas químicas más complejas. Esta sensibilidad es la que sirve a los perros entrenados para detectar el olor de ciertas sustancias como droga, explosivos, etc.

¿TU PERRO PERCIBE LOS SABORES?

Los perros pueden discriminar los sabores ácidos, amargos, dulces y umami pero no detectan el salado. Además, en la punta de la lengua tienen receptores específicos para saborear el agua. Sin embargo, en general su capacidad de percibir los sabores está mucho menos desarrollada que la nuestra, teniendo en cuenta que tienen 1.700 papilas gustativas y nosotros 9.000. Los perros compensan esta “desventaja” con un olfato muy desarrollado. Además, en comparación con nosotros, tienen mucha más sensibilidad hacia el sabor umami: los alimentos con este sabor son ricos en proteínas y aminoácidos, como por ejemplo la carne, por lo que esta mayor sensibilidad refleja sus preferencias dietéticas.

¿TU PERRO ES SENSIBLE AL TACTO?

La piel de todo el cuerpo es la sede del tacto. En la piel se encuentran diferentes tipos de receptores capaces de detectar la presión, la temperatura y el dolor. La sensibilidad no es la misma en toda la piel, siendo la nariz y las almohadillas zonas especialmente sensibles. Además, los perros poseen unos pelos especiales llamados vibrisas que sirven para aumentar la sensibilidad táctil en ciertas partes del cuerpo, y así compensar su denso pelaje. Las vibrisas son pelos largos, rígidos y extremadamente sensibles que se encuentran al lado de la nariz, encima de los ojos, en las mejillas y barbilla, y debajo de la mandíbula. Al tocar los objetos que les rodean o al vibrar por las corrientes de aire, las vibrisas proporcionan al perro información sobre el espacio a su alrededor y le ayudan a moverse sin chocar en situaciones de escasa iluminación.

Los perros son lo que son como resultado de su evolución: sus sentidos se han desarrollado en una larga historia de adaptación a su ambiente y, a pesar de que hoy en día la mayoría de perros tiene alguien que cuida de su necesidades, sus sentidos siguen hablando de esos ancestros que necesitaban un olfato fino, un ojo sensible al movimiento y un oído desarrollado para poder cazar.

Fuente: https://www.trueinstinct.com/

Piometra Canina - Veterinarium

¿Los perros ven en color o en blanco y negro?

¿QUÉ COLORES VEN LOS PERROS?

Sí. A pesar de la idea común de que sólo ven en blanco y negro, los perros ven el mundo en colores aunque de forma diferentes a nosotros.

Nuestra visión es de tres colores, la suya sólo de dos. Los perros sólo pueden ver los colores amarillo y azul-violeta, y así, perciben el rojo y el naranja como si fueran tonos de amarillo y no diferencian el verde del blanco ni discriminan el verde-azul del gris. Además nuestros ojos perciben los colores de manera intensa y brillante mientras que ellos ven colores más pobres y en tonos pasteles.

En el pasado los perros solían cazar al amanecer y al anochecer, así desarrollaron una mayor sensibilidad a la luz que les permite ver en condiciones de escasa iluminación. Esto es posible gracias a una mayor cantidad de receptores que se activan con poca luz y a la presencia de una estructura que actúa como un espejo reflejando la luz en el interior del ojo y provocando una mayor estimulación de la retina. Esa es la razón de que sus ojos adopten un color amarillo-verdoso cuando les hacemos una foto con flash en la noche.

Los ojos de los perros también son muy sensibles al movimiento, sobre todo en condiciones de penumbra e incluso a gran distancia. En cambio su visión lejana es más borrosa que la nuestra.

Otra diferencia entre su sentido de la vista y el nuestro es el campo visual: nuestros ojos tienen una posición frontal y los campos visuales de los dos ojos se solapan en un amplio espacio llamado zona de visión binocular gracias a la cual tenemos la sensación de ver en tres dimensiones. En cambio, muchos perros tienen los ojos en una posición más lateral. Esto hace que tengan una visión más periférica pero reduce la zona de visión binocular. Por eso para medir bien la distancia de un objeto tienen que orientar la cabeza para que el objeto entre en la zona de visión tridimensional.

 

Fuente: https://www.trueinstinct.com/