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Sobrepeso en gatos

¿Cuáles son los signos de sobrepeso en mi gato?

Se considera que un gato tiene sobrepeso cuando excede su peso ideal entre un 10 y un 20%. Pero es fácil no darse cuenta de ello, especialmente si el aumento de peso ocurre poco a poco a lo largo del tiempo. La mejor manera de mantener un control es seguir el método de los 3 pasos: ver, sentir y pesar.

Primero, observa el comportamiento de tu gato. ¿Se encuentra algo aletargado y se cansa rápidamente? En segundo lugar, ¿tiene el estómago caído o puedes observar su cintura y el pliegue de su abdomen detrás de sus costillas? Después, comprueba sus costillas. ¿Puedes palparlas ejerciendo poca presión? En tercer lugar, pesa a tu gato y anótalo para compararlo la próxima vez. Tu veterinario puede decirte cuál es el peso ideal de tu gato en función de su peso actual y utilizando la puntuación de condición corporal.

Este tipo de control es fundamental, ya que un gato con sobrepeso tiene mayor probabilidad de padecer enfermedades graves y crónicas. Estas incluyen diabetes, cáncer, osteoatritis, enfermedades cardiovasculares y un mayor riesgo de enfermedad del tracto urinario. Mantener a tu gato en forma es esencial para que tenga una vida saludable.

Cómo ayudar a tu gato con sobrepeso a perder peso

Afortunadamente, se puede ayudar a tu gato a perder peso. Al hacerlo y manteniéndole después en su peso ideal, su calidad de vida mejorará. También se ha demostrado que los gatos con un peso saludable viven más tiempo que los que padecen obesidad.

El sobrepeso en gatos ocurre cuando ingieren más calorías de las que queman, así que lo primero que hay que tener en cuenta es su alimentación. Pregunta a tu veterinario por las fórmulas nutricionales desarrolladas especialmente para gatos con sobrepeso, porque si decides disminuir la cantidad de alimento que le das actualmente podrías causarle deficiencias nutricionales. Asegúrate de darle solo la ración que se indica en el envase y permítele que coma solo. Los gatos son cazadores solitarios y los espacios de alimentación compartidos pueden provocar problemas relacionados con el estrés, como comer en exceso.

La actividad física regular también es importante para que tu gato mantenga una condición corporal saludable. Además, contribuye a su bienestar general. Proporciónale juguetes y lugares a los que pueda trepar, especialmente si vive en el interior, y juega con él con regularidad todos los días.

Habla con tu veterinario

Si tienes alguna duda o pregunta sobre el peso o la condición corporal de tu gato, siempre es mejor hablar con tu veterinario. El veterinario puede confirmar si tu gato tiene sobrepeso o no y estará encantado de aconsejarte sobre lo que puedes hacer.

También es importante hablar con tu veterinario antes de realizar cambios en la dieta o el estilo de vida de tu gato, así como antes de tomar cualquier otra decisión que pueda afectar a su salud.

Como cada mascota es diferente, tu veterinario puede ofrecerte consejos adaptados a tu gato. Estos se basarán no solo en su raza, edad y sexo, sino también en factores como enfermedades existentes o si está esterilizado o no.

 

Fuente Royal canin

Demencia senil en perros

La demencia senil en las mascotas es una alteración muy común en la práctica clínica diaria, aunque su diagnóstico y tratamiento son aspectos difusos debido a la inespecificidad de los signos clínicos, por lo que es necesario su conocimiento y estudio.

Qué es la demencia senil en perros

La demencia senil en perros, también conocida como síndrome de disfunción cognitiva, es una enfermedad degenerativa que se produce con frecuencia en animales geriátricos de

Se caracteriza por una alteración comportamental del paciente, de tal manera que el propietario y el profesional veterinario observan una pérdida progresiva de funciones cognitivas. Algunos de los aspectos que se ven afectados ante esta situación son:

  • La memoria
  • La capacidad de aprendizaje
  • El reconocimiento
  • La percepción del entorno

Sin embargo, esta patología no sólo afecta a la etología del paciente, ya que también está asociado a un cuadro clínico de alteraciones locomotoras, sensoriales y orgánicas del perro.

Neurofisiología y cuadro clínico

Existen determinados cambios químicos y físicos que se encuentran asociados a la edad y son los principales causantes de la demencia senil en perros. A nivel del encéfalo se produce atrofia cortical, dilatación de los surcos cerebrales, aumento del tamaño de los ventrículos y retracción de las circunvoluciones. No obstante, el hallazgo anatómico más significativo en esta patología es la pérdida progresiva de neuronas conforme el paciente va aumentando su edad.

Diversos estudios realizados a lo largo de los años asocian la proteína quinasa C (PDK), proteína quinasa A (PKA) y a la proteína quinasa dependiente del AMPC con la memoria tanto a corto como a largo plazo en los perros debido, por un lado, a sus localizaciones en el hipocampo y, por otro lado, a su función de fosforilación a diversos sustratos del cerebro.

Las manifestaciones clínicas de la disfunción cognitiva canina abarcan desde pequeños signos como desorientación, dificultad para localizar la comida o reducción de las interacciones sociales, hasta alteraciones más graves como cambios en el ciclo del sueño, o la disminución de actividad física y respuesta sensorial a estímulos.

Nutrición y adaptaciones en la rutina

El síndrome de disfunción cognitiva es un proceso que no tiene cura, por lo que tanto los propietarios como el profesional veterinario precisan de distintas técnicas para paliar y retrasar, en la medida de lo posible, el cuadro clínico.

Uno de los aspectos fundamentales en el tratamiento de la demencia senil en los perros es la terapia nutricional. Es decir, una dieta acorde a la etapa de su vida ( animales senior)

Por otro lado, también resulta necesario realizar cambios en la rutina diaria del perro para adaptarla a sus nuevas necesidades (abordaje etológico), incluyendo:

  • Paseos cortos.
  • Órdenes sencillas.
  • Reforzar el adiestramiento en positivo.
  • Simplificar los juegos.
  • Añadir al ambiente distintos olores y objetos para despertar su curiosidad.

Conclusión

El síndrome de disfunción cognitiva en los perros es una patología muy común en animales geriátricos con un cuadro clínico comportamental inespecífico. Para la mejora de la calidad de vida del animal es imprescindible una combinación de terapia dietética y etológica que cubra sus necesidades y retrase los signos clínicos.

 

Fuente Advance ( modificado)

 

Enfermedad renal en gatos

Como en nosotros, el metabolismo del gato produce desechos que necesitan eliminarse del organismo. Algunos de ellos son hidrosolubles, así que su eliminación depende de los riñones.

Cuando estos órganos no cumplen con su cometido, uno de los trastornos que pueden aparecer es la enfermedad renal crónica felina, cuyo componente degenerativo hace que sea más común en los gatos mayores; de hecho, es la causa principal de muerte no accidental en gatos con una edad superior a los 15 años.

Lamentablemente, los gatos jóvenes también pueden padecer algún fallo renal, debido, entre otras muchas causas, a infecciones bacterianas, o malformaciones genéticas de sus riñones, lo que pone en riesgo su salud.

Esta disfunción nada tiene que ver con los cálculos renales, mucho menos con los cálculos urinarios del gato. No debe confundirnos que tanto los cálculos urinarios como la insuficiencia renal requieran una alimentación adaptada, ya que los alimentos para gatos con problemas urinarios  nada tienen que ver con los de una dieta renal para gatos.

 

Síntomas de enfermedad renal en gatos

 

Se debe sospechar que padece una enfermedad renal crónica si:

  • Un gato bebe más de lo normal
  • El aliento le huele a “orina”
  • Pierde el apetito 
  • Adelgaza extremadamente

De ser así, la visita al veterinario es obligatoria y urgente. No debemos dejar que la enfermedad avance porque el gato puede padecer trastornos nerviosos capaces de llevarle al coma y su posterior muerte.

 

Tratamiento de la enfermedad renal en gatos

 

La única persona cualificada para diagnosticar la enfermedad renal que afecta a tu gato es el veterinario, quien hará las pruebas que considere necesarias, incluso si la urea del gato está alta.

Por la naturaleza de esta enfermedad y aunque la comida para gatos que le das al tuyo sea saludable y equilibrada, casi con toda seguridad el veterinario te recomendará que le cambies su alimentación por una dieta renal para gatos

Existen métodos novedosos que permiten diagnosticar la enfermedad renal crónica de forma precoz en chequeos rutinarios. Si se diagnostica en una fase inicial es probable que el veterinario prescriba una dieta sénior, en las fases más avanzadas la dieta renal será la indicada.

 

Si observas algún síntoma en tu gato  acude a tu veterinario.

 

Fuente Royal Canin

Desparasitación interna en perros

Antes que nada, debes saber que no es lo mismo la desparasitación interna en perros que la desparasitación externa. La primera no responde a un método de prevención, es decir, no evita que el perro se infeste con parásitos , sino que ataca a las diferentes especies de parásitos  internos que entran en contacto con el organismo del perro, se trata entonces de un tratamiento profiláctico. El segundo tipo de desparasitación, la externa, sí que se trata de un método preventivo, repele a las pulgas y a las garrapatas para que no muerdan al perro, y si llegan a picar a tu compañero, dicho tratamiento elimina las pulgas y las garrapatas antes de que le puedan transmitir alguna enfermedad.

 

Desparasitación interna

 

La pastilla antiparasitaria en perros es el método de desparasitación interna por excelencia. Ésta suele administrarse cada 3 meses, 4 veces al año, coincidiendo con los cambios estacionales; de manera que nos sea más fácil de recordar para nosotros. Además de los comprimidos orales o pastilla antiparasitaria, también existe el mismo tratamiento en formato de pipeta o de inyectable.

 

Si sospechas que tu perro ya ha sido infestado internamente porque notas alguno de los síntomas descritos anteriormente como, gusanos en las heces, deberás llevarle rápidamente a tu veterinario para que examine su estado de salud y le administre el tratamiento que le proteja de dichos Parásitos . Los problemas que puede sufrir un perro con lombrices u otros parásitos  internos como los gusanos del corazón, son muy graves y debes desparasitarle de inmediato. Normalmente con una pastilla antiparasitaria a tiempo es suficiente.

 

Si crees que tu perro puede estar parasitado o quieres seguir una buena y correcta pauta de desparasitación  interna visitanos.

 

Fuente Purina

Castración y esterilización de gatos - Veterinarium

Vacunas en gatos

Para mantener a tu gato sano y para disfrutar de su compañía durante más años, es importante llevar a cabo una seria de vacunas para gatos. De lo contrario, es susceptible de contraer enfermedades graves que, en determinadas circunstancias, pueden dejarle secuelas permanentes o, en el peor de los casos, causarle la muerte.

Las vacunas son un tratamiento preventivo ante las enfermedades, consistente en inocular virus o bacterias inactivadas o atenuándose en el organismo, para que éste produzca anticuerpos de defensa ante dicho virus. Hasta que el gatito no haya sido destetado, y a posteriori desparasitado, no podrás iniciar el proceso de vacunación.
ENFERMEDADES DE LOS GATOS
Todos los gatos son susceptibles de infectarse, y por eso deben inmunizarse contra las siguientes tres enfermedades:
1. Panleucopenia felina: es una gastroenteritis a menudo letal, que provoca pérdida de apetito, fiebre, vómitos y diarrea.
2. Calicivirus felino: infección vírica grave que provoca úlceras.
3. Rinotraqueitis: provoca síntomas parecidos a un resfriado.
CUANDO VACUNAR A UN GATO
A la vacuna que inmuniza frente a estas enfermedades se la denomina “Trivalente”, y el veterinario debe suministrársela a tu gatito a los 2 meses de vida. En el tercer mes, se la aplicará nuevamente a modo de refuerzo.
Se recomienda vacunarlo también contra la Leucemia felina, que afecta al sistema inmunitario y a menudo tiene consecuencias fatales para la vida del animal. Esta vacuna también deben suministrársela a partir de los 2 meses, y aplicar un refuerzo entre 2 y 4 semanas después.
Además, y a lo largo de toda la vida de tu gato, cada año deberás acudir al veterinario para que le inyecte una dosis de recuerdo de cada uno de los tipos de las vacunas mencionadas.
Actualmente en la Comunidad de Madrid la única vacuna obligatoria es la de la rabia en perros que también es recomendable (aunque no obligatoria) en gatos.
¿Qué otras enfermedades pueden tener los gatos?
Inmunodeficiencia felina (FIV): similar al VIH humano. Existe una vacuna para gatos con esta enfermedad, pero su eficacia no está completamente demostrada y no siempre se recomienda. Aunque no tiene cura, su tratamiento consigue que el gato se mantenga estable y tenga una buena calidad de vida durante muchos años.
Peritonitis infecciosa felina (PIF): enfermedad incurable y mortal, aunque poco frecuente en gatos caseros. La vacuna contra el PIF se administra vía nasal y también tiene dudosa eficacia, por lo que muchos veterinarios la desaconsejan.
¿Cuáles pueden ser los efectos secundarios de ponerle la vacuna?
De vez en cuando los gatos pueden sufrir efectos secundarios como consecuencia de una vacuna. No suelen ser importantes y se suelen pasar en unas horas pero por si acaso debes vigilarlo, por si fuese necesario acudir a tu veterinario nuevamente. Los más comunes son:
• El gato se muestra más cansado o apático de lo normal.
• Al tocarlo puede estar más caliente de lo normal. Quizás tenga unas décimas de fiebre, si transcurridas unas horas su temperatura corporal no vuelve a ser la de siempre te aconsejamos que acudas a tu veterinario.
• Falta de apetito:
• Enrojecimiento o inflamación de la zona que desaparecerá en unos días ya que puede quedar algún rastro del líquido de la vacuna que se irá absorbiendo con el paso del tiempo.
• Asfixia o problemas respiratorios: Es el más raro pero si notas que a tu gato le cuesta respirar o se le ha hinchado la zona del hocico, acude inmediatamente a tu veterinario por si fuera un cuadro alérgico grave.

Chequeo Canino - Veterinarium

Vacunas en perros . Todo lo que debemos saber.

La vacunación es la mejor prevención. Las vacunas para perros pueden clasificarse en obligatorias ( en España la vacuna antirrábica es la única. Además, tendremos que tener en cuenta su periodo de revacunación por comunidades ) y opcionales, aunque esto puede variar en función de la localización geográfica. Para realizar una buena vacunación es importante un buen estado de salud del perro y un sistema inmunológico maduro.
Los cachorros se suelen vacunar a partir de la 6 semanas de edad (todo depende un poco de sus antecedentes y protocolo de vacunas que selecciona cada veterinario).
Este es el calendario básico de vacunas para perros en España:
• A las 6 semanas: Primovacunación o primera vacuna.
• A las 8 semanas: Polivalente.
• A las 12 semanas: Recordatorio de la Polivalente.
• A las 16 semanas: Rabia.
• Anualmente: Recordatorio de la Polivalente y de la Rabia.
Las vacunas más comunes son la trivalente, la tetravalente o bien la polivalente. La vacuna trivalente generalmente contiene las vacunas contra el moquillo canino, la hepatitis infecciosa canina y la leptospirosis. La vacuna tetravalente contiene lo mismo que la trivalente y se añade la vacuna contra la parvovirosis canina. La vacuna polivalente más básica, además de llevar lo que contienen las anteriores, también cuenta con la vacuna contra la tos de las perreras y contra el coronavirus canino.
Vacunas para perros, ¿Contra qué protegen?
Las vacunas polivalentes más usadas son:
• Pentavalente que inmuniza contra moquillo, adenovirus 1 y 2 (hepatitis y tos de las perreras), parvovirus y parainfluenza.
• Hexavalente que inmuniza contra moquillo, adenovirus 1 y 2 (hepatitis y tos de las perreras), 2 cepas causantes de leptospirosis y parvovirus.
• Octovalente que inmuniza contra moquillo, adenovirus 1 y 2 (hepatitis y tos de las perreras), 2 cepas causantes de leptospirosis, parvovirus, parainfluenza y coronavirus.
En el caso del parvovirus el problema es que 1-2 semanas a partir de las 6 semanas, la inmunidad maternal todavía es lo suficientemente potente como para inactivar estas vacunas, pero es incapaz de proteger de manera efectiva frente a la infección por el parvovirus. De ahí surge la especial necesidad de proteger a los cachorros mediante otras estrategias, como por ejemplo la inmunonutrición pues los cachorros, debido a la inmadurez de su sistema inmune tienen necesidades dietéticas especiales.

Como hemos indicado arriba la única vacuna obligatoria en nuestro país es la de la rabia.
Consideramos que es importante el calendario vacunal para proteger a nuestras mascotas. Es importante señalar que varias enfermedades infecciosas solo se han conseguido controlar gracias a estrictos protocolos de vacunación. Las vacunas para perros protegen a tu amigo de las bacterias y los virus altamente contagiosos, por lo tanto, reducen el riesgo de infección y la cantidad de casos mortales relacionados. Cada can que ha sido vacunado contribuye a que las epidemias se eviten y se controlen. Por eso, cuando vacunas a tu perro no solo estas salvando la vida de tu propio cachorro, sino también la de otros animales.
Indicar que estas son las más habituales, aunque existen otras relevantes como son las:
– La tos de las perreras ( revacunación anual)
La tos de las perreras o el virus parainfluenza afecta sobre todo a los animales en perreras. Esta enfermedad es muy contagiosa y causa graves problemas respiratorios (por lo general una tos seca y desagradable). En aquellos perros que tengan un sistema inmunitario debilitado puede conllevar a serias infecciones como neumonías y en algunos casos puede acabar con el fallecimiento del animal.

– La leishmaniasis ( protocolo en la primera vez y luego revacunación anual)
La leishmaniasis es una de las enfermedades tropicales más comunes en los perros. Se transmite sobre todo mediante los flebotomos que habitan en la arena al sur del paralelo 45. Estos insectos chupadores de sangre atacan las células y los órganos del animal. En caso de no tratarse morirá en menos de 12 meses (por insuficiencia renal). Aunque la nueva vacuna que ha sido desarrollada no evita la infección, sí que aumenta la inmunidad a los patógenos peligrosos.

Efectos secundarios de las vacunas
En general, las vacunas para perros se toleran bien. Lo más importante es que tu cachorro esté sano y haya alcanzado la edad mínima (ocho semanas) para reaccionar adecuadamente a los principios activos. Así la posibilidad de fuertes reacciones se reduce al mínimo. Los posibles efectos secundarios, que suelen desaparecer a los dos o tres días y como mucho duran una semana, son los siguientes:
• Fiebre
• Hinchazón (dolorosa) en el lugar de la inyección
• Fatiga
• Pérdida del apetito
Si detectas estos u otros síntomas en tu perro siempre has de contactar a tu veterinario.

5 mitos sobre la leucemia y la inmunodeficiencia felina

Que se van a morir muy rápido, que se enferman mucho, que me la pueden pegar… Son muchas las ideas que llegan a nuestra cabeza cuando alguien habla de inmunodeficiencia y leucemia felina.

1. Inmunodeficiencia y leucemia felina son la misma enfermedad – MITO
Aunque se relacionan porque ambas afectan el sistema inmune, son enfermedades diferentes.
La inmunodeficiencia felina , o VIF (Virus de inmunodeficiencia felina), es ocasionado por un virus que tiene afinidad con los linfocitos T (los cuales son importantes para mantener en buen estado el sistema inmunológico), esto hace que en el animal afectado se generen desórdenes inmunológicos que van progresando paulatinamente.
Entre los síntomas más comunes pueden aparecer:
• Fiebre
• Bajo consumo de alimentos
• Enfermedad periodontal
• Pérdida de peso progresiva
• En algunos casos se han llegado a reportar desordenes a nivel neurológico.
Por su parte, el FeLV (Virus de leucemia felina) es un cáncer que afecta los leucocitos, que son un tipo de glóbulos blancos presentes en la sangre. Una vez se desarrolla la enfermedad se pueden presentar síntomas parecidos a los del sida felino, pero adicionalmente la leucemia puede estar relacionada con tumores.
Vale la pena aclarar que los animales que portan estas enfermedades pueden ser asintomáticos por muchos años, llevar una vida tranquila, comer, dormir y jugar de manera normal. Pero es necesario estar alerta a la aparición de síntomas en cualquier momento de su vida.
Un gato que tiene sida no necesariamente tiene leucemia, y viceversa, son enfermedades totalmente independientes.
2. Estas enfermedades se contagian a los humanos – MITO
Ni a humanos, ni a perros, ni a pájaros, ni a ningún animal diferente a los mismos gatos, estas son enfermedades propias de ellos.
Aunque la inmunodeficiencia en los gatos actúa de la misma forma que el sida en los humanos (atacando el sistema inmunológico) el virus que lo genera es completamente diferente y su forma de contagio también.

3. ¿Pero sí se contagian fácilmente entre gatos? – VERDAD
El sida felino se desarrolla por contacto directo con animales positivos, especialmente por mordeduras y en menor incidencia por arañazos, contagio de madre a hijo, por la leche o por la placenta.
Los machos no castrados son los más propensos a contraer la enfermedad, por las peleas a las que se ven expuestos en su búsqueda por marcar territorio.
La leucemia también se contagia por contacto directo, especialmente por la saliva de los animales enfermos, aunque también se encuentra en secreciones como heces, orina, sangre y leche. Es también llamada la enfermedad de gatos amigos, porque se necesita de un contacto estrecho entre animales positivos y animales susceptibles para el contagio.
4. Un gato con una de estas enfermedades vive muy pocos años – MITO
No necesariamente. Se conocen casos de gatos positivos que han llegado hasta los 10 años de vida, un tiempo muy similar a la expectativa de un gato negativo. Todo depende de cómo el sistema inmunológico enfrenta la enfermedad.
Actualmente en el mercado hay una gran variedad de pruebas basadas en la técnica ELISA, que se hace a partir de una muestra de sangre, “son los más utilizados en la práctica, y son muy confiables.
Teniendo el diagnóstico, hay una serie de medidas que se pueden tomar para mejorar la calidad de vida de los gatos positivos, y que por ende aumentan su expectativa de vida.
5. Estas enfermedades no tienen cura – VERDAD
Ni la inmunodeficiencia ni la leucemia tienen cura. Si hiciste la prueba y tu gato es negativo, hay una vacuna contra la leucemia que según expertos tiene un 80% de efectividad. La inmunodeficiencia felina no tiene vacuna preventiva.
En caso de que tu gatito sea positivo haz chequeos constantes, asesórate con tu veterinario y completa el esquema de vacunación contra todas las enfermedades. En ningún caso tener un minino positivo es razón para considerar eutanasiarlo, más aún cuando ellos viven largos periodos sin síntomas.

Parvovirus canino

El parvovirus canino es una enfermedad vírica altamente contagiosa. Provoca gastroenteritis severa y, a menudo, complicaciones hemorrágicas. Puede ser fatal y es una enfermedad que continúa afectando a la población de cachorros.
¿Qué es el parvovirus canino?
La parvovirosis canina es una enfermedad muy contagiosa provocada por un virus extremadamente resistente que se encuentra en el entorno. Provoca gastroenteritis severa y, a menudo, complicaciones hemorrágicas.

Si una madre se contamina durante la gestación, el virus afectará a los fetos. El virus no puede replicarse por sí mismo, y por lo tanto, tiene que usar otras células que lo ayuden a multiplicarse. En los cachorros jóvenes, el parvovirus canino colonizará las células del tracto digestivo porque estas se regeneran a gran velocidad.

El parvovirus canino puede ser fatal y es una enfermedad que sigue afectando a la población de cachorros.

¿Cuáles son los síntomas del parvovirus canino?

Un cachorro o perro con parvovirus canino mostrará distintos síntomas. Conviene prestar atención, por ejemplo, si se observa:

-Fiebre
-Letargo
-Diarrea (posiblemente sanguinolenta)
-Vómitos
-Deshidratación
-Pérdida severa de peso

¿Qué causa el parvovirus canino?
Un perro infectado con parvovirus canino elimina una gran cantidad de virus a través de sus heces. En concreto, 1 g de heces puede contener hasta 1 millón de dosis infecciosas, lo que bastaría para, en condiciones experimentales, infectar a 1 millón de animales.

La enfermedad puede ser transmitida por cualquier persona, animal u objeto que haya entrado en contacto con las heces de un animal infectado.

La enfermedad es extremadamente difícil de eliminar de un entorno, como las residencias ó los criaderos de cachorros. En condiciones favorables, el virus puede permanecer en el ambiente durante varios meses, incluso durante más de un año.

¿Puedo vacunar a mi cachorro contra el parvovirus canino?
El parvovirus canino se puede prevenir con vacunación; por eso es tan importante que el cachorro reciba las vacunas necesarias a la edad adecuada.

Las vacunas son más eficaces cuando se administran en fechas fijas con dosis de refuerzo. Los cachorros suelen comenzar su programa de vacunación entre las 6 y 8 semanas de edad, y la vacuna del parvovirus se administra entre las siete y las nueve semanas de vida.

¿Cómo sé si mi cachorro necesita la vacuna?

Algunas vacunas son obligatorias, mientras que otras son recomendadas, dependiendo de los riesgos a los que se enfrente cada cachorro por su estilo de vida y su entorno. La vacuna contra el parvovirus canino es obligatoria, por lo que tu cachorro será vacunado contra ésta, sea cual sea su programa de vacunación acordado. No se recomienda que el cachorro socialice con otros perros hasta al menos dos semanas después de su última vacunación.

Con esta vacuna, ¿estará mi perro siempre protegido frente al parvovirus canino?
Los virus mutan. Algunos cambian mucho, otros moderadamente y otros casi nada.

El parvovirus canino es estable, lo que significa que la vacuna permanece igual y no tiene que modificarse.

Desde que se descubrió en los años 70, ha evolucionado. Sin embargo, la evolución se refleja en pequeñas modificaciones en la superficie del virus, que es donde actúa el sistema inmunológico (por ejemplo, los anticuerpos). Estos cambios no tienen ningún efecto sobre la protección provista por la vacunación; es decir, una vez vacunado, el animal estará protegido frente a todas las mutaciones del virus.

¿Qué otras formas hay de evitar que mi cachorro contraiga el parvovirus canino?
El parvovirus canino es altamente resistente en el entorno externo. Los criaderos son entornos de alto riesgo, por lo que conviene que la primera vacuna se administre cuando el cachorro está en estas instalaciones. Esto ayuda a evitar la propagación del parvovirus canino entre los miembros de una camada.

Lo mismo ocurre con las perreras, donde muchos perros desconocidos comparten entorno. Para combatir cualquier posible brote, las perreras implementan estrictas medidas sanitarias, que incluyen:

Asegurarse de que el edificio tiene un diseño correcto, con medidas como:
Implementación del principio de flujo hacia adelante: se establece un circuito unidireccional desde el sector con los animales en máximo riesgo hasta el sector con los animales en mínimo riesgo
Los materiales de la perrera son resistentes, impermeables (suelos antideslizantes), lisos, aislantes, fáciles de desmontar y limpios
Sectorización: cuentan con secciones específicas para maternidad, cuarentena y enfermería
También debe existir un protocolo para una limpieza y desinfección adecuadas.

¿Qué debo hacer si creo que mi cachorro se ha contagiado?
Si tu cachorro comienza a presentar cualquiera de los síntomas del parvovirus canino, debes consultarlo con un veterinario de inmediato. El veterinario le realizará una serie de exploraciones físicas, pruebas bioquímicas y análisis de orina para determinar si el cachorro está infectado y recomendar la mejor forma de proceder.

Antes de recoger al cachorro, no dudes en preguntar al criador si pone en práctica medidas preventivas. Si tienes alguna pregunta sobre el parvovirus, habla con un veterinario, que te podrá dar información sobre la enfermedad, su prevención y su tratamiento.

Fuente: Royal canin

11 síntomas que has de tener en cuenta en perros

Te dejamos 11 sintomas esenciales que debes tener en cuenta.
La manera común de darnos cuenta que algo en nuestra salud no anda bien es por medio de los síntomas que van creciendo con las horas y nos permiten prevenir que siga aumentando, por desgracia, es difícil poder percibirlos en nuestras mascotas, por eso es importante que estemos al pendiente de su salud y en constantes chequeos.

Pero si ese tipo de situaciones, suele escapar de tus manos de vez en cuando, te tenemos tips esenciales que te servirán de gran ayuda para el constante cuidado precaución respecto a la salud de tu fiel amigo. Esta lista de síntomas no son un sustituto a lo que un veterinario profesional pueda detectar o recomendarte, pero definitivamente te servirá para saber si algo anda mal con tu perro.
¡Estate atento!

1. La pérdida de peso puede estar relacionada a muchas cosas:
La pérdida de peso de un perro se puede ser el principal síntoma de trastorno metabólico, enfermedades neuromusculares, cáncer y enfermedades del corazón. Sin embargo, también se han hecho conocidos los casos de pérdida de peso en los animales por problemas de depresión, ect.

2. La fiebre:
La fiebre en nuestras mascotas suele significar infección, “si la temperatura corporal de nuestro perro es alta, es que su cuerpo está luchando contra algún tipo de infección. La temperatura normal de un cánido es entre 38º y 39º. Si crees que tu mascota está muy caliente y su temperatura es más alta de lo normal, no dudes en pedir una cita en el veterinario”.

3. El estomago de tu mascota es una parte vital de su cuerpo y salud:
La Dra. Krista Vernaleken comenta: “la diarrea puede causar deshidratación y esta puede ser mortal en los perros pequeños. La sangre en las heces podría ser un signo de úlcera, un parásito, o incluso colitis.» Estate atento a sus deposiciones y su dieta diaria.

4. La tos de
Podría significar una enfermedad grave como bronquitis, neumonía, problemas de corazón o colapso traqueal.

5. La fatiga constante y los desmayos .
La Dra. Debra Promovic comenta que “Algunos perros se recuperan rápidamente de un desmayo, tanto que a los pocos minutos se ven completamente normales. Sin embargo, otros se quedan completamente abatidos hasta que se curan. Los colapsos y los desmayos nunca deben ser ignorados. Consultad al veterinario inmediatamente”.
Estos síntomas pueden resultar ser consecuencia de algo que tal vez no se torne grave, sin embargo, no siempre será así. Debes acudir a un especialista si tu perro sufre de algún desmayo o notas que se fatiga más de lo normal.

6. Abdomen destendido o hinchado es igual a riesgo de muerte:
Esta inflamación podría ser signo de algún tipo de enfermedad hormonal, o incluso una hemorragia interna. No solo podría significar una enfermedad grave, sino que además el hinchazón podría presionar la cavidad torácica, lo que dificultaría respirar al animal

7. Orina con sangre
Estos síntomas en los perros machos pueden significar cálculos en la vejiga, es decir, pequeñas piedras que obstruyen la uretra. El veterinario las puede por medio de medicina que hagan que la disuelva u operación.
Otra razón por la que un can orina con residuos de sangre, puede ser a consecuencia de una infección o alerta de cáncer.

8. Problemas respiratorios
Si nuestro perro jadea más de lo normal, se fatiga fácilmente, o la respiración se vuelve muy ruidosa repentinamente, el perro debería ser examinado inmediatamente. Las enfermedades cardíacas y pulmonares, infecciones, obstrucciones y demás, pueden ser ocasionadas por problemas respiratorios repentinos.
La dificultad en la respiración puede conducir a que algunos órganos y tejidos del perro se vean privados de oxígeno, y la insuficiencia cardíaca es un resultado posible.

9. Los ojos rojos
Si el área blanca de los ojos de un perro se torna de color rojo brillante, es un signo de inflamación o infección que, ciertamente, avisa otras enfermedades. Ciertos trastornos del ojo pueden conducir a la ceguera, por lo que cualquier cambio significativo debería ser consultado por un veterinario especializado.
En caso de una ceguera o enfermedad ocular, suele ser más común en los perros de edad avanzada. Pues cuando llegan a cierta edad, es común que queden ciegos.

10. La ansiedad de un perro puede llevarlo a problemas graves de estrés:
Los perros, según raza y edad, varían en su nivel de ansiedad. Pues muchas razas suelen ser bastante calmados y pasibles. Sin embargo, cuando están encerrados mucho tiempo se llegan a estresar de esta manera que son invadidos por la ansiedad y esto puede llevarlos a muchas enfermedades y en el peor de los casos a la muerte.
Síntoma de ello suele ser vómitos, caída abundante del pelaje, rechazo a la comida o ataques de agresividad.
11. Cuando el vomito de un perro es constante, hay que preocuparse:
El vómito se torna anormal en nuestros perros cuando empieza a ser constante, es decir, de dos a más veces al día. No hay que descartar que nuestro perro pudiera estar sufriendo vómitos por alguna obstrucción intestinal, infección, pancreatitis, alguna enfermedad del hígado o riñón, desequilibrio hormonal, etc.

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Trucos para saber detectar si tu perro o gato está enfermo

Ciertos comportamientos, gestos o reacciones del animal deben interpretarse como síntoma de una patología

La apatía o un comportamiento anómalo pueden advertirnos de que nuestro animal sufre dolor o está enfermo

Los perros (y otros animales de compañía) también se constipan, sufren artrosis y les duelen las articulaciones, desarrollan tumores, padecen diabetes, dolencias cardíacas…. Y, aunque convivamos con ellos, no siempre es fácil detectar que están enfermos o que sufren alguna molestia o dolor, y algunas patologías menores pueden acabar agravándose si los síntomas iniciales nos pasan desapercibidos.
Sin embargo, veterinarios y expertos en comportamiento animal aseguran que la observación de la mascota y ciertos conocimientos –incluidos algunos trucos y pautas muy básicas–, permiten detectar con rapidez si un perro o un gato sufre una enfermedad. Un comportamiento anómalo del animal, como la apatía, que haga sus necesidades en casa (perros) o fuera del arenero (gatos), o que esté especialmente irritable, pueden advertirnos que nuestro animal doméstico sufre una patología. O generarnos las suficientes dudas para acudir a preguntar al veterinario de confianza.
A veces el único síntoma de que un gato está enfermo es que se queda quieto en el sofá
La primera advertencia básica que hacen los expertos es que los gatos son mucho más crípticos que los perros a la hora de detectar si están enfermos. No obstante, el grado de relación de cada persona con su animal también es fundamental. Y tampoco es lo mismo una mascota joven que aún no se conoce bien, que un perro o un gato que hace años que vive en casa.
“Cada especie puede variar en el momento de manifestar cuando se encuentra mal o sufre dolor. De entrada los gatos son más complicados, es mucho más fácil identificar que un perro se encuentra mal que detectar en un gato”, destaca Marta Amat, doctora en Veterinaria, jefa del servicio de Etología del Hospital Clínico Veterinario de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Hace falta conocer algunas claves para entender qué nos quiere decir nuestro gato.
Si los síntomas iniciales nos pasan desapercibidos, la patología puede agravarse
En los perros, más rutinarios y con mayor dependencia con sus dueños, resulta más fácil. Varias razones explican que interpretar el comportamiento felino sea más complejo. “Por la vida que hacen los gatos en muchos casos la relación con el humano no es tan estrecha como con los perros, no se está tan encima de ellos y algunos síntomas nos pueden pasar por alto; un cambio de comportamiento puede ser un indicador de enfermedad, por el dolor, pero también puede significar que el animal está estresado por un cambio en su entorno”, añade Amat. Y si son gatos que pasan parte de su vida fuera de casa, aún es más complicado.
Hay que tener en cuenta también las particularidades de cada animal, su carácter. Conocer bien a nuestro animal ayuda también a detectar si le sucede algo anormal. La agresividad o la capacidad para relacionarse con otros animales cambia y puede también educarse.
El carácter y la expresividad del animal influyen a la hora de detectar si le sucede algo “anormal”
No todos los gatos y perros muestran de la misma forma que se encuentran mal o padecen dolor. “Hay animales que son más expresivos y otros que lo son menos; el colmo de la poca expresividad es el gato: puede estar fatal y que el único síntoma sea que se queda quieto en el sofá”, destaca la doctora en Veterinaria. Por ello lo primero que tenemos que hacer es fijarnos mucho en el comportamiento de nuestros animales.
Pero, ¿qué debemos mirar y tener en cuenta?
-Apatía Cae la actividad diaria y disminuye el hambre
Uno de los primeros síntomas a tener en cuenta es si el gato o el perro reduce, de la noche a la mañana, su nivel de actividad o come menos. La apatía, la falta de interés y las pocas ganas de jugar o interaccionar con las personas pueden ser una primera señal de alerta. “Nos debemos fijar en la actividad. Si el animal no sale a recibirnos cuando llegamos a casa, no come o lo hace en menor cantidad, o duerme más horas de lo habitual es un poco sospechoso, y tenemos que empezar a ponernos en alerta”, explica Maria Pifarré, veterinaria.
-Fiebre .Temperatura corporal por encima de 39º
Gatos y perros tienen una temperatura corporal distinta a la de los humanos. Su temperatura corporal normalmente oscila entre los 38 y los 39 grados. Si se puede colocar el termómetro al animal, que no es fácil, y aparece esta temperatura, no, nuestro gato o perro no tienen fiebre. Si está por encima de los 39, alerta.
-Ojos .Secreciones o parpadeo repentino
Observar los ojos de la mascota es un buen indicador de su estado de salud. “Los ojos tienen que estar limpios y brillantes”, explica Pifarré. Hay secreciones lacrimales, no obstante, que son normales, siempre que no sean de color verde o amarillo. Hay razas más predispuestas a las secreciones lacrimales, como los perros yorkshire o el maltés.
Hay animales que parpadean muy a menudo o que no pueden abrir un ojo, lo que denota molestias o dolor. En caso de observar estos síntomas, se recomienda acudir al veterinario.

Si el perro parpadea mucho o no puede abrir un ojo, se recomienda llevarle al veterinario

Si el animal sacude mucho su cabeza o la tiene inclinada, es un indicador de un problema en el sistema auditivo. Los veterinarios aconsejan que los propietarios se acostumbren al olor de las orejas de sus animales porque de esta forma podrán detectar el mal olor con más facilidad. El mal olor de las orejas es uno de los síntomas más evidentes de una otitis.
-Sistema digestivo.Vómitos, diarreas y heces muy blandas
En los gatos no es raro que el animal vomite puntualmente. Otra cosa bien distinta es si el gato vomita cuando ingiere comida o incluso tan solo bebiendo agua. Si sucede esto, hay que acudir al veterinario.
Hay animales que sufren diarrea ocasionalmente cuando se les cambia el pienso o su comida habitual, o que presentan heces muy blandas. Tampoco hay que preocuparse. Si el perro o el gato además de vomitar o tener diarreas se muestra apático y cansado, sí que hay que consultar con un especialista.
Los perros a veces vomitan para “autocurarse”, pero si además está apático o cansado, sí hay que llevarle al veterinario
“Hay síntomas fáciles de identificar, como los vómitos o las diarreas. Pero si un gato está apático o come menos, no es tan fácil de identificar que existe un problema. Yo siempre recomiendo que ante cualquier cambio o cosa que sorprenda, mejor consultar y trabajar la prevención. No cuesta nada llamar al veterinario y, si no es nada, mucho mejor ”, dice Amat.
-Orina.Bebe mucha agua, hace mucho o poco pipí
Si el gato o el perro bebe constantemente agua y hace pipí repetidamente, con mucha más frecuencia de la habitual, hay que ponerse en alerta y llevar al animal a la consulta. “Es un síndrome y normalmente denota muchas patologías, no una sola; es lo mismo que sucede con la fiebre”, explica Pifarré. No es fácil de detectar, especialmente en verano, cuando los animales beben más agua.
Cuando vemos que un perro intenta hacer pipí y no puede o expulsa muy poca cantidad de orina, es un síntoma habitual de una patología o alteración, como la infección urinaria (cistitis) o los cálculos renales.
Si el gato pasa va mucho al arenero debemos llevarle al veterinario porque puede tener problemas en la uretra

“Ante cualquier cambio o cosa que sorprenda, mejor consultar y trabajar la prevención”
Marta Amat Jefa Etología del Hospital Clínico Veterinario UAB
En los gatos es especialmente importante, porque son animales que pasan mucho tiempo en el arenero cuando no pueden hacer pipí, entrando y saliendo constantemente. “Hay que ir corriendo al veterinario, una obstrucción de la uretra puede ser mortal”, alerta Pifarré.
-Otros indicadores
Cambios de peso, cojera, flujo, respiración…
Hay otros factores a tener en cuenta. Si el animal pierde o gana peso en poco tiempo, es recomendable pedir la opinión del especialista porque puede estar provocado por un problema de salud. La ansiedad por comer, ver que el animal está muy irritable o que se aparta y quiere estar solo, son comportamientos que pueden estar provocados por el malestar o el dolor derivado de una patología. También puede ser que el animal pase simplemente un proceso de estrés.
Una cojera, no de forma leve y ocasional, sino de forma repetida, cada vez que el animal ha estado estirado descansando, no es normal. En ocasiones, un problema óseo, como una artrosis en las caderas –muy frecuente en los gatos mayores–, se puede manifestar solo con que el animal deja de hacer pipí y caca en el arenero, o sencillamente está más irritable. “El cambio de conducta puede ser la manifestación del dolor, y sucede a menudo”, explica Amat.
“El cambio de conducta puede ser la manifestación de dolor, y sucede a menudo”
Marta Amat
Jefa Etología del Hospital Clínico Veterinario UAB
Si vemos que nuestro gato presenta un aspecto descuidado en el pelo porque se limpia menos, es un síntoma típico de que no está bien. “Los gatos son muy limpios, pasan gran parte del día limpiándose. Si vemos que el pelo no está tan brillante es porque no se limpia y eso significa que no se encuentra bien”, ejemplifica Amat.
En la perras hembras, si presenta un flujo vulvar que no se corresponde con el celo, está como apagada y hace mucho pipí, puede ser que sufra una alteración de la matriz.
También hemos de estar atento si el perro empieza a toser por las noches, o se ahoga cuando se excita o hace ejercicio. Los veterinarios alertan que ello puede estar derivado de un problema cardíaco. También remarcan que si un gato respira con la boca abierta y se ahoga, hay que ir rápidamente al veterinario.

Cuando un perro se rasca mucho o bien tiene parásitos, os sufre una alergia o una infección de la piel
Si un perro o un gato se rasca mucho, es por tres motivos: por la presencia de parásitos (pulgas, sarna, etcétera), por una alergia o por una infección de piel. Pueden darse por separado o las tres patologías juntas.
Cuando un animal se tambalea o pierde el equilibro puede estar sufriendo un problema neurológico, de hígado o de riñón, por lo que debe pasar por la consulta de un veterinario. Y si se observan bultos que no se sabe cómo han aparecido y sabemos que el animal no se ha golpeado, también hay que hacer un seguimiento, tomar precauciones y acudir al especialista a que lo revise.
Hay una enfermedad, el síndrome de disfunción cognitiva, que aparece en animales de edad avanzada, y se puede manifestar en que el gato deja de usar el arenero, no duerme bien o está más irritable e incluso agresivo.

Doctor Google
Cuidado con internet y las falsas alarmas
Es muy habitual que los propietarios acudan a internet para intentar saber si aquello que han observado de anormal en su mascota se corresponde con alguna enfermedad o es un simple cambio de comportamiento. Y en esos casos es frecuente que se encuentren presuntas graves enfermedades relacionadas con tales conductas y nos invada el pánico.
Por eso los veterinarios aconsejan prudencia a la hora de informarse a través del Doctor. Además, de informaciones no veraces o que pueden desencadenar un problema superior.

Fuente : La vanguardia

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