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¿Qué alimentos no debería comer tu gato?

¿Qué alimentos no debería comer tu gato?

Tener un gato como mascota y parte de nuestra familia, a pesar de su carácter independiente, requiere de mucho cuidado y dedicación, como todo animal a nuestro cargo.

Existen comidas que tu gato no puede consumir ya que, a corto o medio plazo, pueden generar reacciones adversas. Aquí una pequeña guía de los alimentos más tóxicos para nuestros felinos:

1.Chocolates: son dañinos y pueden causar problemas graves, como aceleración de la frecuencia cardíaca y malestares gastrointestinales.

2.Embutidos: son ricos en sal y grasas, lo cual puede causar hipertensión y pancreatitis en gatos.

3.Pescado crudo: puede ser peligroso, tanto por las espinas como por el parásito Anisakis, el cual puede provocar vómitos y dolor abdominal.

4.Fruta: algunas frutas como las uvas pueden provocar molestias digestivas o hasta dañar los riñones de los felinos.

5.Leche: suele ser difícil de digerir y puede provocar vómitos y diarreas.

¿Cómo mejorar la digestión de tu gato?

Dar buenos alimentos a tu gato contribuirá a facilitar su digestión. Sin embargo, si tu gato tiene una digestión sensible o padece ciertos problemas de salud, puedes ayudarlo con una dieta adaptada con:

•Ingredientes de alta calidad fáciles de digerir para reducir el esfuerzo del intestino.
•Fuentes de proteínas seleccionadas para reducir el riesgo de padecer reacciones gastrointestinales adversas.
•Proteínas altamente digeribles que puedan ayudar con una posible intolerancia alimentaria en gatos.
•Prebióticos que participen en la mejoría del equilibrio de la flora intestinal y probióticos (bacterias vivas beneficiosas), que son útiles para dar soporte al sistema digestivo de los gatos.
•Fibras que ayuden al tránsito y faciliten el movimiento a través del intestino.

Y recuerda, los expertos recomiendan realizar una revisión periódica al gato al menos una vez al año y con mayor frecuencia a medida que se haga mayor o si tiene necesidades especiales. En esta visita se le hará una revisión integral que asegure que el gato está sano desde los bigotes hasta la punta de la cola.
Otra ventaja de estos controles anuales es que tu gato se acostumbre a visitar la consulta veterinaria cuando está bien y esto puede ayudarlo a formar un vínculo con tu veterinario. Familiarizarse con su especialista, la clínica y sus olores podría ayudar a reducir el estrés que suelen experimentar cuando visitan a su veterinario.

 

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