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¡Atentos al calor! - Veterinarium

¡Atentos al calor!

El calor excesivo nos obliga a poner en marcha una serie de precauciones para garantizar el bienestar de nuestros perros durante todo el periodo estival.

Los intensos rayos del sol, la sal del mar, el agua de las piscinas y los parásitos son algunos factores que pueden perjudicar a nuestras mascotas.

Si nos vamos de vacaciones con nuestra mascota es recomendable comentarlo con nuestro veterinario, con el fin de que nos proporcione los productos antiparasitarios más adecuados, y así protegerles ante enfermedades transmitidas por mosquitos, garrapatas, pulgas, etc...

Al igual que nosotros, nuestros perros pasan calor, por ello será necesario variar un poco nuestros hábitos de paseo, les sacaremos durante las horas menos calurosas y siempre tendremos un recipiente con agua fresca y limpia a su disposición. Es habitual que durante esta época del año, tengan menos apetito, no debemos alarmarnos si vemos que no se termina su ración diaria de alimento.

Asimismo debemos tener especial cuidado para prevenir los resfriados, conjuntivitis u otitis, pues ellos buscarán el lugar más fresco de nuestros hogares para tumbarse a descansar, cerca de ventiladores o aires acondicionados.

No debemos olvidar prestar atención, sobre todo los primeros días, a la exposición a los rayos solares. Al igual que las personas, algunos perros tienen la piel más sensible que otros y están más predispuestos a las quemaduras solares, por ello, es muy importante mantener una higiene correcta que nos permita mantener la salud de la piel de nuestras mascotas. También podemos darles duchas de agua (sin champú) para refrescarles. Finalmente, si observamos que nuestro perro tiene algún tipo de descamación cutánea o presenta enrojecimiento en la piel o en la nariz, debemos visitar a nuestro veterinario de confianza y nunca hacer uso de los productos que utilizamos para nosotros mismos.

Si acudimos con nuestro perro a una playa donde esté permitido su baño, tendremos que eliminar, a través de la ducha, los restos de arena y sal marina de su pelo y piel, después secaremos todo su cuerpo con una toalla y secador a media potencia. Por último, realizaremos el cepillado habitual para evitar nudos y humedades. Si observamos que sus ojos presentan enrojecimiento, podemos realizar un lavado con suero fisiológico, si no lo hemos hecho nunca, le pediremos a nuestro veterinario que nos enseñe.

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